Los periodistas parlamentarios han dicho basta. Este miércoles, a las once y veinte de la mañana, mientras se desarrollaba la sesión plenaria del Congreso, decenas de ellos han salido a la escalinata de los leones para condenar el comportamiento de personas acreditadas en las Cortes, pero que desde hace unos años se dedican a atacar a profesionales de la información, señalándoles públicamente e incluso llegando a amenazarles con publicar sus domicilios. La convocatoria se ha anunciado apenas diez minutos antes, boca a boca y en plena actividad parlamentaria, y aun así decenas de periodistas parlamentarios han respondido a la llamada de la Asociación de Periodistas Parlamentarios (APP). En la escalinata de los leones, ante las puertas del Congreso, donde muchos de ellos llevan décadas trabajando, profesionales de todas las ideologías y de medios de todas las líneas editoriales han pedido respeto a su trabajo y que se adopten cuantas medidas sean necesarias para desarrollar en un ambiente de normalidad su labor profesional, fundamental para salvaguardar el derecho a la información consagrado en la Constitución. La APP ha leído un breve manifiesto respaldado tanto por periodistas adscritos a ella como por otros independientes. Muchos de ellos posaban con un mensaje: «Señalar no es periodismo». «Sufrimos descalificaciones, insultos y señalamientos por parte de personas acreditadas que trabajan junto a nosotros y no respetan unas elementales normas de convivencia. Incluso nos amenazan con dar a conocer nuestros domicilios», han denunciado los periodistas parlamentarios, con la intención de que los responsables políticos tomen decisiones ante una situación que se prolonga en el tiempo. Los problemas de convivencia, en un espacio donde han coincidido sin problema medios desde 'Libertad Digital' hasta 'Público', comenzaron cuando irrumpió en la Cámara Baja la plataforma EDATV. Varios de sus trabajadores, desde el principio, sembraron la discordia acusando a profesionales con años y décadas de experiencia de ser «palmeros» de los políticos, pero los ataques han ido a más en los últimos meses, con acoso en redes sociales, menciones expresas a periodistas para lanzar contra ellos a sus seguidores e incluso publicación de noticias sobre ellos manipuladas cuando no directamente falsas, siempre poniéndoles en el disparadero. Profesionales de distintos medios, de líneas editoriales dispares, han sufrido el señalamiento público de esas personas, suponiéndoles amenazas por redes sociales, insultos graves y mensajes vejatorios en cuentas incluso privadas. La semana pasada se pasó a un nuevo nivel y uno de esos trabajadores intimidó a una periodista y amagó con publicar la dirección de su residencia. Por eso, la APP, secundada por redactores no adscritos a ella, ha reiterado su petición a las Mesas del Congreso y del Senado de que adopten las medidas necesarias para evitar comportamientos inaceptables en el ejercicio del periodismo sin que ello conlleve, remarca, «en absoluto, limitar, restringir o menoscabar el derecho de los medios de comunicación de obtener y difundir información veraz». Entre los asistentes a la protesta había periodistas de 'El País', 'El Mundo', 'La Vanguardia', 'El Periódico', Efe, Europa Press, TVE, Antena 3, Telecinco, La Sexta, Telemadrid, Radio Nacional de España, Onda Cero, la Ser, Onda Madrid, 'El Confidencial', 'elDiario.es', 'El Español', 'El Periódico de España', '20 Minutos', Colpisa, 'infoLibre', 'Infobae', 'Demócrata', 'Público', 'El Debate' y ABC, entre otros. «Las y los periodistas parlamentarios tenemos la obligación de que se cumpla correctamente el derecho a la información de la ciudadanía aplicando los principios deontológicos de la profesión. Es necesario un trabajo honesto en un clima de respeto mutuo, al margen de la línea editorial de cada medio o de la ideología de cada periodista. Así hemos trabajado siempre. En los últimos tiempos, los periodistas que trabajamos en el Congreso sufrimos descalificaciones, insultos y señalamientos por parte de personas acreditadas que trabajan junto a nosotros y no respetan unas elementales normas de convivencia. Incluso nos amenazan con dar a conocer nuestros domicilios. Con su comportamiento dificultan el trabajo de los profesionales de la información y perturban el clima de respeto que debe presidir la necesaria relación con los políticos. Ese comportamiento repercute directa y negativamente en el derecho constitucional a la información que tiene la ciudadanía. Frente a estas actitudes, la Asociación de Periodistas Parlamentarios declara: - Nuestro rotundo rechazo a quienes amenazan, insultan y señalan en las redes sociales a los periodistas que defienden que no se obstaculice el trabajo informativo en el Parlamento. - Nuestro firme propósito de seguir desarrollando el trabajo informativo con respeto a la deontología profesional, con independencia de la ideología personal y la línea editorial de cada medio. - Reiteramos la necesidad de que las Mesas del Congreso y el Senado adopten las medidas necesarias para evitar comportamientos inaceptables en el ejercicio del periodismo, sin que ello conlleve, en absoluto, limitar, restringir o menoscabar el derecho de los medios de comunicación de obtener y difundir información veraz para la ciudadanía.