La cámara secreta de una tienda de móviles escondía 2,5 toneladas ilegales de kobe y salsas peligrosas al consumo

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Imagine entrar a comprar una carcasa para su móvil, apoyarse en la pared, que esta venza y que, al abrirse, encuentre algo así como la cámara secreta de Harry Potter; pero, en vez de esconderse un basilisco, lo que encuentra son cientos y cientos de kilos de carne de más que dudoso origen y media tonelada de salsas más peligrosas que el propio monstruo. Pues no hay que irse muy lejos. Es lo que han descubierto los agentes de la Oficina de Atención al Ciudadano de la Comisaría Integral del Distrito de Usera. Estos policías municipales buscaban, en principio, lo que se hallan en algunos comercios asiáticos del barrio que, como este, se dedica a vender material electrónico: cascos, cargadores o carcasas falsificadas. Una inspección de rutina en el establecimiento, situado en la calle de Dolores Barranco, que acabó con la requisa de 2,5 toneladas ilegales de carne, salsas y verduras maceradas sin trazabilidad alguna. La visita de los funcionarios tuvo lugar a las 13.20 horas del 21 de febrero. El local, regentado por un ciudadano chino, tenía en la sala de ventas, entre cientos de fundas de móviles colgadas de paneles, un refrigerador para bebidas. Pero dentro lo que había eran 14 cajas de plástico, como las usadas para almacenar ropa, llenas de salsas de distintos tipos, explican a ABC fuentes del caso. Sin embargo, el grueso de la mercancía no estaba a la vista del público general. Entre los expositores de los paneles, situados a la derecha y junto al mostrador de la pequeña tienda, había una especie de puerta secreta que daba a dos habitaciones ocultas. En una de ellas, además de un cuarto de baño, había una suerte de almacén con un arcón congelador que tenía 50 kilos de carne de cerdo nacional. Allí hallaron también estanterías repletas con productos chinos, como sacos de harina y envases que ya estaban abiertos y utilizados. Sumaban un total de 500 kilos más. En el otro cuarto había un segundo almacén, con siete cámaras, de las que tres eran congeladoras. Dos de ellas estaban desconectadas. Pero iban hasta los topes de todo tipo de comidas: palitos de cangrejo, carne española y 18 piezas de kobe, que es una ternera de origen japonés muy cotizada, que suponían otros 200 kilos. Las otras cámaras tenían 200 kilos más de carne de cerdo, verduras maceradas y otros doce envases con 196 kilos de salsas de un aspecto bastante extraño. Y más verduras adobadas de manera casera, que arrojaban otros 100 kilos. En total, unas dos toneladas de comida sólida y 27 envases con 434 kilos de salsas y vegetales. El local apenas tiene licencia para telefonía y venta de bebidas. Los productos no tenían etiquetado legal ni tampoco sellos de la Unión Europea, requisitos obligatorios para ser comercializados en España. Horas después, el gerente del negocio presentó una serie de facturas del Reino Unido que no servían de nada. Ni explicaban su verdadero origen ni tampoco el país británico se encuentra ya en el Mercado Común. La mercancía permaneció precintada y a merced de los técnicos de Sanidad de la Junta Municipal de Usera, que ordenó este lunes, 24 de febrero, la destrucción de las salsas y las verduras; el destino de la carne se presume el mismo, una vez que se analicen su calidad y trazabilidad. Hace apenas tres semanas, la comisaría de Usera de la Policía Municipal capitaneó la operación Pedernal. En ella, dieron un golpe de muerte a la llamada mafia de los mecheros: se incautaron de miles de unidades de una marca que resultaban realmente ser falsos y que eran potencialmente peligrosos para los usuarios. También vendían analgésicos chinos, ingentes cantidades de tabaco de contrabando, petardos prohibidos y hasta luciopercas en una treintena de comercios de tres distritos de la capital. Hay 19 empresarios investigados y 70.450 artículos aprehendidos, en los distritos de Carabanchel, Villaverde y Usera. Hace un mes, los mismos agentes desmantelaron una clínica ilegal en la calle de la Pilarica que dispensaba pastillas y demás medicamentos calificados por la Agencia del Medicamento como cancerígenos. El local vendía pedidos 'online' a través de WeChat, el 'whatsapp de los chinos', e insectos como aperitivo para clientes.