Cuando hablamos de productos artesanales y de proximidad, a menudo olvidamos la historia que hay detrás de cada elaboración. Mas Claperol es un claro ejemplo de cómo una tradición familiar puede adaptarse a los tiempos modernos sin perder su esencia. Jordi y su hermano gemelo llevan más de quince años al frente de este proyecto, un legado que sus padres iniciaron en 1982 en una masía de Sant Feliu de Pallerols.El relevo generacional: de la infancia a la empresa familiarLa relación de los dos hermanos con el negocio familiar comenzó desde muy pequeños, cuando ayudaban pegando etiquetas o manipulando los quesos. Aun así, hubo una pausa de dos años en la que decidieron explorar otros caminos profesionales. Este paréntesis, lejos de alejarlos del proyecto, les hizo darse cuenta de la importancia de lo que tenían en casa. Cuando su padre anunció su jubilación, regresaron con más ganas que nunca, preparados para modernizar y hacer el negocio más eficiente.Retos y aprendizajesAsumir la gestión de Mas Claperol no ha sido un camino fácil. La generación anterior no tenía acceso a tantos recursos informativos sobre normativas y controles de calidad, lo que obligó a los dos hermanos a aprender a base de ensayo y error. Sin embargo, lejos de verlo como un obstáculo, han conseguido evolucionar. Si antes necesitaban casi diez horas para elaborar 300 litros de leche, ahora en el mismo tiempo pueden procesar hasta 2.000. Esto ha sido posible optimizando procesos e incorporando nuevos métodos que mantienen la calidad artesanal.Durante la pandemia, tuvieron que encontrar soluciones rápidas. Para evitar pérdidas, decidieron ofrecer su queso casi a precio de coste y difundieron la iniciativa a través de WhatsApp. El boca a boca hizo el resto, y en solo tres semanas agotaron todo el stock. En aquel momento, trabajaban jornadas de hasta 18 horas diarias repartiendo pedidos.Ese crecimiento repentino les obligó a replantear el negocio. “Mientras muchos productores no lograron mantenerse a flote, nosotros crecimos demasiado rápido, más de lo que habríamos querido”, explican.El crecimiento de la quesería les llevó a tomar decisiones difíciles. Inicialmente, estaba ubicada en Sant Feliu de Pallerols, pero la normativa exigía construir una nueva instalación. Al encontrarse en un parque natural, no obtuvieron los permisos necesarios y se vieron obligados a trasladarse a Olot. Aunque al principio mantuvieron el ganado allí, tras la jubilación de su padre no lograron encontrar a la persona adecuada para su gestión y decidieron cederlo a otros ganaderos. Ahora, su objetivo es retomar esta actividad en Sant Feliu de Pallerols cuando las condiciones sean favorables. “El ganado no lo tenemos aquí, pero la idea es cerrar el círculo de nuevo cuando encontremos a la persona adecuada”.Una producción responsable y de proximidadEn Mas Claperol producen y transforman leche de cabra, vaca y oveja, además de elaborar productos como mató, yogures, postres y quesos. Pero si algo tienen claro es que nunca venderán en supermercados. “El supermercado paga lo que quiere, cuando quiere, y además cobra al contado. Para los agricultores, es insostenible”, explica Jordi. A esto se suma que, en muchos casos, te pagan a 120 días, cuando los productores deben cubrir sus costes diariamente. Son los supermercados quienes imponen los precios, lo que convierte este modelo en un negocio redondo para ellos, pero completamente inviable para los pequeños productores locales. Por eso, en Mas Claperol apuestan por la red local para apoyar a estos agricultores y ganaderos. y garantizar que los consumidores puedan disfrutar de productos frescos y de calidad a un precio justo. Educación y conciencia: la clave del cambioMás allá de la producción, Jordi tiene una visión clara: hay que hacer pedagogía. “A partir de los 35-40 años, la gente ya no cambia. Pero si educamos a los niños, pueden transformar el futuro”. Por este motivo, en Mas Claperol quieren impulsar un proyecto de granja escuela, donde los niños puedan ver de primera mano cómo se producen los alimentos y entender el valor real de cada producto. La inmediatez con la que estamos acostumbrados a consumir hace que muchos no sepan lo que hay detrás de un yogur o un queso. En Mas Claperol, todo el proceso es artesanal: trabajan en el campo, elaboran los productos lácteos, gestionan la logística, llevan a cabo la contabilidad y la distribución, y reparten los productos ellos mismos. Cada paso está en sus manos, lo que les permite garantizar la calidad y el respeto por los tiempos y procesos naturales.El futuro del sector: un reto compartidoEl problema principal del sector agrario no se soluciona con subvenciones, sino con un cambio estructural. “El consumidor debe pagar el precio justo por el producto”, explica Jordi. Según él, las subvenciones han sido útiles en el pasado, pero no abordan la raíz del problema. “Cuando mi padre era agricultor, las ayudas solo servían para tapar agujeros. Lo que realmente necesitamos es calcular el coste real de producir un producto y que el consumidor lo pague de manera justa”. Para Jordi, la solución pasa por cambiar el sistema desde dentro, apoyando a los productores locales y apostando por los mercados cercanos. “No es cuestión de dar ayudas, sino de transformar el sistema. No tiene sentido que la gente se vea obligada a recurrir al supermercado porque no tiene alternativas”. Sin un cambio en este modelo, muchos pequeños productores desaparecerán.Mas Claperol es la prueba de que el relevo generacional puede ser una oportunidad para reinventarse sin perder las raíces. Su historia es un ejemplo de cómo la pasión y el compromiso pueden mantener viva una tradición, a la vez que se adapta a los nuevos tiempos. Ahora, el reto es concienciar a los consumidores y garantizar que el sector agrario tenga un futuro viable y sostenible.Autora: Cristina ArroyoCet article Mas Claperol: la revolución silenciosa de los nuevos productores locales est apparu en premier sur ¡Sí! El blog de ¡La Colmena Que Dice Sí!.