La dureza de la FAES de Aznar contra Trump y Vox marca el paso al PP y deja a Feijóo en tierra de nadie

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Todo lo que traspase las fronteras españolas no interesa en exceso a Alberto Núñez Feijóo, incómodo con los grandes debates sobre política exterior —salvo que se trate de Venezuela— donde su postura, pese a sus ingentes esfuerzos por tatar de escenificar lo contrario, no se aleja demasiado de la del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Se trata de un terreno de juego en el que Sánchez se maneja mucho mejor que el líder del PP y que ha logrado auparlo como uno de los principales referentes de la socialdemocracia en Europa. También Santiago Abascal, líder de Vox, está consiguiendo destacar dentro de la internacional ultraderechista y tanto Trump como su principal aliado, Elon Musk, le han señalado como su alumno aventajado en España.Tras el ascenso del magnate a la presidencia de Estados Unidos, Feijóo se ha quedado en tierra de nadie al situarse en una suerte de posición intermedia entre el Gobierno de Sánchez y Vox. En un primer momento el líder del principal partido de la oposición se refugió en el silencio y evitó posicionarse con claridad sobre los polémicos anuncios del estadounidense tras acceder al cargo. El conservador tuvo que esperar a reunirse con la cúpula del Partido Popular Europeo y con un comité de "expertos" formado por exministros de Exteriores y Defensa del PP para lanzar sus primeras —y tímidas— críticas a la política de Trump y a Vox.En rueda de prensa desde la sede de Génova, Feijóo explicitó que su partido no está "obligado" a compartir todas las "decisiones que tome EEUU": "Discrepamos de su solución para Ucrania, del cuestionamiento del libre comercio mundial y sus declaraciones con voluntad expansiva", afirmó el conservador, que, aún así, quiso dejar claro que EEUU es el "principal aliado" de la Unión Europea. El líder del PP subrayó que él y sus compañeros de partido se sienten "libres para opinar", "coincidir" o "discrepar" con la administración Trump, si bien él mismo desautorizó al vicesecretario de acción institucional y eurodiputado del PP, Esteban González Pons, por las críticas dirigidas al presidente de EEUU en una tribuna en el diario Las Provincias.Lo cierto es que aunque González Pons estuvo presente en la reunión del lunes celebrada en Génova, ha perdido influencia como responsable del área de internacional. Desde el pasado septiembre el diplomático Ildefonso Castro es secretario de Política Internacional del PP y se encarga de asesorar a Feijóo en una de las materias en las que más flaquea. Un movimiento que se produjo después de que Pons acusara al Gobierno de Sánchez de "estar implicado en un golpe de Estado en Venezuela", una afirmación que tuvo que ser desmentida por el opositor Edmundo González. Génova quería evitar más 'patinazos' y se ha visto reafirmada tras las palabras del eurodiputado sobre Trump, al que se refirió como "ogro naranja". Sin embargo, dentro del PP hay figuras que se alían con las tesis de Pons y que no pertenecen precisamente al ala "moderada" del partido.Una de las voces que ha sido más contundente con Trump y, por ende, con Vox es José María Aznar, presidente del Gobierno entre 1996 y 2004 y máximo responsable de la Fundación FAES, con el que Feijóo también habló acerca de la situación del conflicto entre Ucrania y Rusia, según detallan fuentes de Génova. El lunes el think tank presidido por Aznar lanzó un comunicado, titulado 'Brazos en alto', en el que cargaba con dureza contra Vox, refiriéndose a la formación de Santiago Abascal como la representante del "trumpismo patrio": "Cada vez que Vox escenifica su adhesión a la Internacional nacionalista provoca la zozobra de simpatizantes y afines, atrapados en una tormenta de paradojas", señala el arranque del texto.A la fundación de Aznar no le "parece muy patriótico ni de derechas aplaudir aranceles de represalia contra productos españoles" ni "secundar ―por activa o pasiva― la victoria de un ex coronel del KGB": "Confundir la Rusia de Putin―una cleptocracia mafiosa― con el cumplimiento de las promesas de Fátima es tan pintoresco como fiar al cliente de Stormy Daniels la restauración de la moral tradicional", señala FAES, en referencia a la actriz de cine porno a la que Trump sobornó para comprar su silencio en la carrera presidencial de 2016. En su análisis la fundación critica que la cumbre ultra celebrada en Washington tuvo de "'conservadora' lo que el Palmar de Troya de católico": "Hemos visto a un conciliábulo donde se levantan muchos brazos: para rendirse a la Santa Rusia o para presumir de provocación gamberra", añade, en alusión al gesto de Steve Bannon, primer estratega de Trump, que levantó el brazo imitando el saludo nazi, al igual que Musk hace unos meses.FAES también critica que Vox haya decidido "romper" el grupo de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, en el Parlamento Europeo, "sumándose a la quinta columna del Putin club": "Si estás en un sitio donde llaman al partido de Le Pen ultraderechita cobarde, preocúpate: ya solo podrás competir con Gengis Kan", zanja el texto. Unas críticas a las que el líder de Vox respondió con un mensaje en X dirigido a Aznar adjuntando una captura de una publicación del expresidente del Gobierno del año 2016 en la que se le ve estrechándose la mano con el presidente ruso y presumía de tener "una vieja y buena amistad" con él: "Tápese, por favor", señala el ultra.No es ningún secreto que FAES y sus satélites buscan marcar el paso al líder del PP, sea quien sea quien empeñe esa responsabilidad, como lleva haciendo desde hace dos décadas tanto en política exterior como en asuntos nacionales. La fundación fue ideada como un laboratorio de ideas para funcionar a la sombra del poder y cuya naturaleza de se explica a través de su listado de patronos, donde hay cargos públicos del PP e incondicionales de Aznar, que tratan de librar su particular guerra cultural. Su última actualización ante el Ministerio de Justicia sitúa al padre fundador en la presidencia, con el expresidente de Endesa, Manuel Pizarro, como vicepresidente. Su director es Javier Zarzalejos, actual eurodiputado del PP. También hay un puñado de exministros y algos cargos de Aznar en las vocalías como Ángel Acebes, el ministro del Interior durante el 11M, Jaime Mayor Oreja, exministro y referente de la derecha católica más conservadora y beligerante, Gabriel Elorriaga, exsecretario de Estado de Organización Territorial del Estado bajo el aznarismo, Javier Fernández-Lasquetty exconsejero de Ayuso y cerebro de la privatización de hospitales en Madrid, o Cayetana Álvarez de Toledo, portavoz adjunta del PP en el Congreso.Si la función principal de FAES puertas adentro, en España, es tensar ideológicamente al partido, puertas afuera se ha convertido en la terminal local de lo que podría llamarse la internacional neoliberal. La red de la que forma parte FAES martillea con un discurso que deja poco espacio para ese conservadurismo compasivo que, al menos en teoría, es una de las dos almas del PP. La idea central del movimiento: el Estado debe reducirse al mínimo para no estorbar a la iniciativa privada, auténtica fuente de riqueza y creatividad. La segunda idea: no hay que ceder un milímetro en la "batalla cultural".