Ubisoft Quebec nos ha dejado probar un nuevo modo de AC Shadows, una aldea japonesa que podemos decorar y personalizar con edificios que otorgarán mejoras. Un sistema profundo y muy detallado.Una de las novedades más llamativas de Assassin's Creed Shadows, el nuevo juego de la popular saga de Ubisoft, es que incluye un modo centrado en la personalización y gestión de una aldea japonesa. Se trata de una guarida (así se llama en español, en inglés es 'Hideout') que hace las veces de base secreta del credo de asesinos que Naoe y Yasuke instauran en esta aventura ambientada en el Japón del siglo XVI.En Vandal pudimos asistir a las oficinas de Ubisoft Quebec para probar por primera vez Assassin's Creed Shadows. Este es el estudio que lidera el desarrollo, aunque hay muchas otras sedes de la compañía que también participan en él. Durante nuestra visita, además de probar el prólogo y una extensa sesión de juego en mundo abierto, también pudimos acceder a la guarida y comprobar de primera mano de qué se trata realmente este nuevo modo.Así es la guarida de Assassin's Creed Shadows, un hub vivo que evoluciona reflejando nuestro progreso en el juegoSi habéis jugado a algunas de las entregas más populares de Assassin's Creed sabréis que eso de tener una base central a la que acudir de tanto en tanto no es del todo raro: ya lo vimos en la trilogía de Ezio, con diferentes localizaciones tan icónicas como Monteriggioni en Assassin's Creed II, pero también en otros juegos como Assassin's Creed III y, más recientemente, Assassin's Creed Valhalla. De hecho, algunos otros han incluido bases móviles en forma de barco (como Black Flag u Odyssey) o tren (Syndicate).Pero la guarida de Assassin's Creed Shadows va un paso más allá y casi recuerda a los juegos de estrategia y gestión del estilo de Manor Lords, aunque sin llegar a tanta profundidad. Sí tenemos un espacio abierto de un tamaño considerable en el que podemos ir colocando edificios libremente, así como objetos decorativos e incluso animales que hacen las veces de mascotas del lugar: no sólo perros y gatos, sino también ciervos, monos, mapaches Una vez colocado todo, podemos movernos por ella como si fuera un escenario más del mapa del juego.Además, a esta guarida irán acudiendo personajes relevantes de la historia que se irán sumando a la nueva hermandad; algunos son aliados, cuyas habilidades podemos usar al invocarlos durante la partida, y otros simplemente pasearán por la guarida interactuando con nosotros, con los edificios y con otros NPC. La idea, decían desde Ubisoft Quebec, es que sintamos que esta aldea va cobrando vida a medida que avanzamos en el juego, convirtiéndose en un reflejo de nuestro progreso en la aventura.Pero la guarida no es sólo algo pasivo y personalizable, sino que también es un hub al que volver para personalizar nuestra experiencia y sacarle todo el partido posible: los edificios pueden otorgar ventajas en el combate, exploración o investigación de nuestros objetivos. Desde ellos podemos gestionar cosas como a los kakurega, informadores de la hermandad que están sobre el terreno, y podemos obtener nuevos contratos de asesinato, desbloquear nuevas funciones como marcar fardos de materiales para que nuestro equipo acuda a robarlos e incluso organizar a los aliados que llevaremos durante la partida.Cada edificio, que requiere materiales para su construcción y mejora, puede personalizarse por dentro y por fuera: se pueden seleccionar diferentes acabados para el tejado y las paredes, y dentro hay varios diseños de habitaciones que escoger para después elegir qué elemento decorativo se puede poner en cada una de ellas, desde juegos de té y jarrones hasta maniquíes con armaduras de nuestros personajes o pinturas de animales que hayamos ido encontrando en el mundo abierto.Los edificios se colocan en una cuadrícula y entre ellos podemos salpicar la aldea de elementos decorativos tanto naturales como artificiales para darle a todo una sensación más realista. Hay distintos tipos de árboles, pequeños templos, rocas, diferentes caminos con los que pintar el suelo, banderas y animales que podremos dispersar por la guarida. Evidentemente, aquí Assassin's Creed Shadows encuentra otro lugar en el que animarnos a encontrar coleccionables para usar piezas únicas a la hora de la personalización, y ya en las ediciones del juego anunciadas por Ubisoft hemos visto packs especiales, por lo que entendemos que también habrá hueco aquí para la compra de objetos virtuales en la tienda del juego.En cualquier caso, parece que la intención es darle a los jugadores la libertad total para que le dediquen a este modo el tiempo que quieran dependiendo de si les gusta este tipo de experiencias o no. La mayoría de mejoras están enfocadas a retroalimentar el progreso de la propia aldea, al menos de las que vimos, y la personalización de la guarida puede ser un pozo de horas o un añadido al que no echarle mucha cuenta.Eso sí, quienes le dediquen tiempo van a encontrarse con un modo muy trabajado y profundo, quizás más de lo que nos esperábamos. Sin llegar a ser un juego de gestión, este sistema hace que verdaderamente la aldea se sienta viva y diseñada como un lugar real del juego, no como uno que hemos construido nosotros: hay personajes que interactúan entre ellos, los NPC acuden a los edificios que más les pega según su personalidad, e incluso se pueden realizar algunas actividades únicas como una meditación con Naoe que desemboca en algunas reflexiones que la protagonista hace de los propios eventos del juego.También en su acabado gráfico se nota el mimo que se le ha puesto a esta parte del juego. En general, Assassin's Creed Shadows nos sorprendió por su fidelidad en todo lo que respecta a la simulación de materiales, fluidos, luz y cabello, pero en la guardia esto parece brillar con luz propia (o quizás es la alegría de poder pasear por un lugar al que tú mismo le has dado forma). Además, desde Ubisoft Quebec hablaron de un par de cosas que demuestran la atención al detalle del modo de personalización de guarida: que los edificios sean modulares y se puedan interconectar con pasillos exteriores e interiores, por ejemplo, es fidedigno con la arquitectura de este período de la historia de Japón.Puede que ponerse a decorar y gestionar el urbanismo de una aldea no sea lo primero que se le viene a uno a la mente cuando piensa en Assassin's Creed Shadows, pero tras poder probarlo de primera mano no tenemos dudas de dos cosas: que este modo se ha fabricado con mucho mimo y con la importancia de un sistema principal, y que quien disfrute de este tipo de experiencia de personalización va a echar aquí más horas de las que estarán dispuestos a reconocer. Cada uno podrá evaluar cuánto tiempo le quiere dedicar a esta parte del nuevo juego de Ubisoft, que llega el 20 de marzo a PS5, Xbox Series y PC.