La curiosa circunstancia que ha unido a Jerez con las últimas horas en activo del Papa Francisco

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Las alarmas que saltaron el pasado fin de semana sobre el grave estado de salud del Papa Francisco parece que suenan ahora algo más suaves. Las crisis respiratorias se han frenado en las últimas 48 horas. El pronóstico sobre la salud del Pontífice argentino sigue siendo reservado, pero hay una leve mejoría. La última noche, el Papa pudo dormir sin dolor y a lo largo del día de hoy ha podido levantarse. [Estamos también en WhatsApp, en Telegram y en Bluesky. Síguenos] Incluso desde el Vaticano se ha indicado que el Papa ha mantenido una reunión con la cúpula de la Santa Sede, lo que viene siendo el primer ministro y el ministro del Interior vaticano. El último parte médico ofrecido ha señalado que “las condiciones clínicas del Santo Padre permanecen críticas pero estacionarias. No se han verificado episodios agudos y los parámetros hemodinámicos continúan estables. Por la tarde se le ha realizado un tac programado de control para monitorear radiológicamente la pulmonía bilateral. El pronóstico permanece reservado. En la mañana, el Pontífice, después de haber comulgado, ha retomado la actividad laboral”. Con su estado de salud todavía cogido con pinzas y con el rumor de una posible renuncia sobre la mesa, las últimas horas en activo del Papa Francisco, antes de que ingresara el pasado 14 de febrero en el Policlínico Gemelli de Roma tras arrastrar durante al menos diez días una bronquitis que no terminaba de curarse, han estado unidas de alguna forma con Jerez. Y es que, curiosamente, el Pontífice recibió al obispo de Jerez, José Rico Pavés, en una de las últimas audiencias que llevó a cabo antes de su ingreso hospitalario. Fue dos días antes cuando Rico Pavés saludó al Santo Padre urante el encuentro anual en Roma que realiza la Comisión Episcopal para la Evangelización, Catequesis y Catecumenado.