Entre un nuevo "andalucismo de izquierdas" y una mirada al pasado "sin complejos": el PSOE-A quiere rearmarse

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El pabellón de la Feria de Muestras de Armilla fue inaugurado por Manuel Chaves durante su etapa como presidente de la Junta. En ese mismo enclave, durante la pandemia de la Covid algo menos de un lustro, se pusieron también miles de vacunas. Armilla, por su parte, es uno de los feudos socialistas por excelencia en la provincia de Granada. Apenas un par de años, y ni siquiera el mandato completo, ha estado fuera del poder municipal desde el comienzo de la democracia en España. Antes de entrar al XV Congreso del PSOE andaluz que se está celebrando allí este fin de semana, si uno observa, ya hay un simbolismo aplastante.[articles:329283]En la mañana de este sábado, durante las horas previas a la apertura del congreso que debería impulsar a María Jesús Montero, toda una vicepresidenta del Gobierno, ministra de Hacienda y vicesecretaria general del PSOE nacional, a la reconquista del gobierno andaluz, todos esos matices ya se palpitaban en medio de una mañana lluviosa e intempestiva de febrero en Granada. Armilla está apenas a cinco minutos a pie de la capital. Fermasa, como un primer paso entre el pueblo y el río que las separa. El congreso, por su parte, ha sido un microcosmos de esperanza paulatina y de reanimación para un PSOE-A que afronta algo más de un año y medio de vértigo electoral tras la debacle de 2022.El momento de La Internacional. ÁLEX CÁMARA Como color de fondo, el blanquiverde omnipresente con las siglas por todo el pabellón. Como sonido de ambiente, música indie por antonomasia, de los locales Los Planetas a la Casa Azul y las sillas llenándose desde primera hora. Más de 3.000 invitados asisten a los actos de este fin de semana que tendrán como colofón la visita del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para aupar definitivamente a Montero a la carrera. Mientras tanto, en esas horas de espera, los comentarios entre los asistentes más madrugadores iban en una dirección clara: volver a ser un partido hegemónico, hacer una demostración de fuerza y empezar a “convencer como partido de gobierno”, recuperar el “voto perdido” y de alguna forma “prestado” a los populares ante la incapacidad de los socialistas de sobreponerse al shock de estar en la oposición en 2022. Aquello acabó en su peor resultado histórico y una mayoría absoluta inédita para Moreno."El Partido socialista de Andalucía va con todo", defiendenLa fórmula del rearme político parece clara. Una vez el Tribunal Constitucional anuló la condena por los ERE a Chaves y Griñán, el partido ha tomado a todas luces la decisión de sacar pecho por el legado socialista en Andalucía y sus 40 años de gobierno, a la vez que impulsa a una nueva generación de políticos que deberán ser base para el equipo de María Jesús Montero. En cuanto a los primeros, la entrada paulatina de exlíderes socialistas y sus declaraciones fueron ejemplificando la “lealtad” y el “arrimar el hombro” que se espera en un momento crítico para el partido.“Humildemente, siempre voy a ayudar y aportar lo que esté en mi mano. La receta que necesita Andalucía es unidad e integración de todo el mundo contando con todo el talento que tiene la organización”, apuntaba Susana Díaz, expresidenta de la Junta a los medios en un breve canutazo. Juan Espadas, su sucesor como líder del partido y “puente” en la etapa de transición por el desierto estos años, señaló claramente que venía a "arropar" a María Jesús Montero y a "darle manos libres para que ella haga el equipo que necesite en este momento y en esta coyuntura del partido".Espadas y Díaz, que se enfrentaron en las últimas primarias por el poder orgánico del partido en una disputa entre sanchistas y susanistas, no solo mostraron que cualquier hacha de guerra está enterrado, sino que siquiera debe haber hacha. La apuesta de Montero como candidata es unánime. Y aunque entre la militancia hay quien cree que “se ha sido injusto” con Espadas, el tiempo es el que es. “Momento de querer y lograr cosas”, como explicaría el expresidente Zapatero horas más tarde.Un andalucismo renovadoEl aplausómetro comenzó a funcionar muy pronto. Con una María Jesús Montero que en un primer momento entraba con ‘La leyenda del tiempo’ y la guitarra eléctrica de fondo. La música, en este sentido, también significa. Si hay una obra que ejemplifique el andalucismo cultural canónico es esa. Lorca y Camarón. “Ayer y mañana comen oscuras flores de duelo”. Lo viejo, el legado, y lo que viene, intentando masticar un tiempo nuevo.Entre esa savia nueva que encabezará el partido después de este congreso está, sin duda, María Márquez. “El Partido socialista de Andalucía va con todo”, señalaba nada más tomar la palabra. La onubense, portavoz del PSOE-A, es la viva imagen de ese socialismo andaluz joven que, por primera vez, se ha criado políticamente pasando más tiempo en la oposición que en el gobierno. La energía que ha desprendido en su discurso esta mañana daba un primer paso en la apertura recordando, precisamente, el detalle del lugar en el que se celebra. “Más de 800.00 vacunas”, un “sello del partido”, declamaba. “Aquí nadie se ha puesto una vacuna en función de lo que le pese el bolsillo”. La reivindicación de la “igualdad”, unida al canto del himno de Andalucía fueron los primeros grandes pálpitos de un público que iba calentando.Algunos aplausos se llevó también José Entrena, secretario general del PSOE de Granada y presidente de la mesa de este Congreso, que remarcaba ya la presencia de Montero como catalizador de ilusión para este nuevo tiempo "Nos ha transmitido la fuerza necesaria para afrontar este reto con ambición y sin complejos", señalaba en su intervención.Susana Díaz, en Armilla.  ÁLEX CÁMARA Por su parte, también se subió al escenario el actual secretario de política autonómica del PSOE, Guillermo Fernández Vara. Aunque algo oscurecida por los cuchicheos previos al plato principal, el acto con el expresidente Zapatero, el discurso de Fernández Vara, operado de un cáncer el año pasado, dio pie al alegato más sentido de la sanidad pública, sostentada por “las batas y los votos” de quienes la defienden. El extremeño también tuvo a bien recordar la Declaración de Granada de 2013, documento clave para entender la actual perspectiva federalista del PSOE.Fueron los momentos previos a una hecatombe para el mencionado aplausómetro. Montero, que no perdió la oportunidad de salir de la primera fila para recibir al expresidente Zapatero, inició un camino frente a un público puesto en pie durante varios minutos. La figura casi totémica del expresidente después de las elecciones generales de 2023 es patente. Una muestra además del apoyo nacional del partido, tanto el actual como el anterior. La figura de consenso de Montero para las familias políticas del socialismo andaluz es al mismo tiempo reflejo de ese espíritu de unidad que hoy por hoy significa el expresidente.  En esa primera fila, como muestra del arrope nacional, se encontraban desde los mencionados Chaves, Díaz y Espadas, Luis Planas, ministro de agricultura, Óscar Puente, ministro de fomento, Felix Bolaños, ministro de Presidencia, Diana Morant, ministra de Ciencia, así como diputados, eurodiputados, alcaldes y exalcaldes. La plana mayor de lo que podía acudir al congreso a la espera de la llegada de Sánchez este domingo. Una vuelta a las esencias frente a “un mundo convulso”En lo que respecta a los discursos de Montero y de Zapatero, se pueden establecer cinco pilares sobre los que parece se va a construir el nuevo proyecto del socialismo andaluz. Una defensa a ultranza del legado de los 40 años de gobierno y su labor como actor fundamental del autonomismo. "Hemos sido los diseñadores de la autonomía, los arquitectos, los que hemos salido a la calle para reivindicar nuestro autogobierno. Siempre confiados en la capacidad de los andaluces. De haber construido los peldaños de los mejores años que ha vivido Andalucía", insistía Montero.Espadas y Díaz.  ÁLEX CÁMARA Como muestra, el anuncio de convertir a Rafael Escuredo, primer presidente socialista de la Junta de Andalucía y que liderara el partido entre 1979 y 1984, en nuevo presidente de honor del partido a nivel regional. El propio escenario se ha llamado con su nombre. Aunque Montero no ha sido tan clara, Zapatero también ha insistido en nombrar y mandar “abrazos” y “besos” tanto a Chaves como a Griñán, Díaz y Espadas. El mimo a su historia es un gesto para reanimar a una militancia que durante estos años ha recibido el ataque constante del PP en este sentido y que, incluso, solo aceptaba a Escuredo como un actor legítimo y positivo para la autonomía.Recuperar la bandera del andalucismo pasa, hoy por hoy, por resignificarlo después de que Moreno haya perdido cualquier remilgo a la hora de usarla en cualquier mitin. “Un andalucismo de izquierdas que debe llegar a todos los rincones de esta tierra”, declamaba Montero.Zapatero arenga a su gente.   ÁLEX CÁMARA Por otra parte, la defensa de la sanidad pública, la educación pública, universidad, la cultura (Montero hizo su primer acto no oficial en el congreso leyendo un manifiesto junto al poeta Luis García Montero este viernes), la igualdad, el feminismo y la defensa de los derechos de los trabajadores. Ese corpus ideológico que funciona, por el momento, para mantener el gobierno en Madrid, pero que no ha conseguido volver a arrogarse todavía el partido en Andalucía.Y por otro lado, la unidad. “Hago una llamada a los progresistas de Andalucía y doy un toque de atención para todas esas personas que quieren apoyar a este reto colectivo”, reclamaba la nueva secretaria general. Y por otro, la defensa de Andalucía en un contexto de un mundo “convulso” frente a la “ola” reaccionaria. “Defender los derechos y las libertades en un mundo convulso. Sabemos que tenemos que responder cada uno y cada una desde el sitio que tenga. La defensa de la igualdad y de la libertad frente a la ola reaccionaria que desde Andalucía dar batalla. Hoy la socialdemocracia está más viva que nunca, es más necesaria que nunca”, señaló como fin de su discurso.Esa perspectiva más geopolítica fue luego especificada y explayada histórica por el expresidente. Siempre con los “valores” socialistas como ejemplo de esa mirada global. Por el momento, lo que queda claro es que lo que esta mañana se vivió en Armilla es solo un primer paso de un movimiento de rearme como hace casi una década no se ve en el socialismo andaluz.