El pez araña, también conocido como faneca o escorpión, es uno de los habitantes más discretos —y más temidos— de las playas andaluzas. Este pez ha sido visto en los últimos días en las orillas de la costa de Huelva. Se entierra en la arena con una facilidad pasmosa, deja sobresalir apenas una parte de su cuerpo y espera inmóvil. Un bañista puede pisarlo sin haberlo visto en ningún momento.El peligro no está en su carácter: no ataca de forma intencionada. El problema son las espinas venenosas que concentra en la parte superior de la aleta dorsal. Si alguien lo pisa por accidente, el resultado es una picadura con un dolor intenso y punzante que puede durar horas.Su hábitat preferido son los fondos arenosos o fangosos en aguas poco profundas, precisamente las zonas donde los bañistas caminan con más confianza. Su pequeño tamaño y su capacidad de camuflaje lo hacen prácticamente invisible a simple vista.Qué hacer si te picaAnte una picadura, lo primero es salir del agua con cuidado y no manipular la zona de forma brusca. El calor es el principal aliado: el veneno del pez araña es sensible a las altas temperaturas, por lo que se recomienda sumergir la zona afectada en agua caliente, entre 45 y 50 grados, durante un periodo de entre 60 y 90 minutos.@sirventfishingCuidado donde pisas 🚫🦶⚠️⛱️♬ sonido original - SirventFishingSi el dolor persiste o aparece inflamación, hay que acudir a un centro médico para que los profesionales valoren la lesión. No conviene improvisar ni subestimar los síntomas.Cómo reducir el riesgoAunque no siempre es posible evitar una picadura, hay pautas sencillas que reducen las probabilidades. Usar escarpines al caminar por fondos arenosos es la medida más eficaz. También ayuda evitar pisar con fuerza en zonas donde el agua cubre poco, observar el entorno antes de entrar al mar y atender los avisos de los socorristas.El pez araña no debe generar pánico. Es una especie habitual en determinadas zonas costeras y su comportamiento no es agresivo. Pero su capacidad para esconderse y el dolor que provoca obligan a ir con los ojos abiertos cada vez que se pisa la orilla.