Marvel Essentials. La Imposible Patrulla-X: Desde las cenizas

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Edición original:The Uncanny X-Men 168-175. (Marvel Comics, 1983)Edición nacional/España: Marvel Essentials. 28 La Imposible Patrulla-X: Desde las cenizas (Panini Cómics, 2025)Guion: Chris Claremont.Dibujo: Paul Smith, Walter Simonson, John Romita Jr.Entintado: Bob Wiacek.Color: Glynis Wein.Formato: Rústica de bolsillo. 208 páginas. 9,99€Renacimento Marvelita«Bienvenidos a Alaska. Me llamo Madelyne Pryor.»Mucho se ha hablado, se sigue hablando y se hablará sobre la Patrulla X y Chris Claremont y la década Marvel en los ochenta. Es imposible no rendirse ante estas páginas una vez se entra en ellas. Aunque ya hemos dejado atrás la creación del grupo por Len Wein y Dave Cockrum, la llegada del impredecible John Byrne y la segunda etapa de Cockrum, estos números recopilados en la línea Essential, con Paul Smith al dibujo y la ayuda puntual de Walter Simonson, son sin duda un antes y un después en la cabecera como la muerte de Jean Grey o Días del Futuro Pasado.AnteriormenteSon todo un ejemplo de escritura, dibujo, sentimientos y depuración de la narrativa artística, donde la Patrulla X, como seres vivos e ideas mutables, alcanza una grandeza que muy pocas veces se ha podido replicar de forma exacta.En apenas ocho números, los que dura la etapa conocida como Desde las Cenizas —si obviamos los dos números anteriores pertenecientes a la Saga del Nido y la despedida de Cockrum hacia horizontes más espaciales—, no hay tiempo para el descanso.Comenzamos con Kitty y su ya famosa frase: «El profesor Xavier es un idiota». Enfadada, se marcha a serenarse con sus «hermanas» y amigas. Mientras tanto, el propio Xavier, junto a Lilandra, se encuentra aquejado tanto por cómo ha cambiado la vida de su joven pupila por ser diferente como por su incapacidad para volver a caminar tras los acontecimientos del anterior arco del Nido.El patriarca empieza en esta pequeña pero capital historia-rio a abandonar los farragosos cuadros de texto. La escritura se vuelve más precisa y agil sin abandonar los tics Claremontianos tan entretenidos, dejando respirar al dibujante.Scott está de vacaciones; Tormenta comienza a buscarse a sí misma, a sentirse una persona y no un «ser» del que todos esperan grandes cosas. Lo hace a través de situaciones cuanto menos cuestionables, pero que le permiten volver a sentirse viva. Lobezno, por su parte, está a punto de emprender un camino que lo convertirá en una leyenda, aunque una leyenda sin honor.La llegada de Madelyne Pryor, esa mujer que se parece tanto a Jean Grey, es toda una declaración de intenciones por parte del veterano escritor. Y no por todo lo que vendría después, sino porque nos ofrece momentos de aparente tranquilidad, con un enfoque cotidiano.Su presentación por parte de Paul Smith es soberbia, con esos rostros tan característicos, apenas sombreados, y unas líneas heredadas de su experiencia en animación. Sus expresivos ojos lo dicen absolutamente todo.Kitty y Coloso afianzan su relación; Kurt y Amanda disfrutan el uno del otro sin mayores pretensiones; y Xavier y Lilandra toman una decisión trascendental para ellos y para el grupo: marcharse al espacio para resolver sus problemas y poder estar juntos.Amores, dudas, pérdidas y evoluciones. Momentos decisivos que provocan cambios psicológicos y estéticos que pueden mantenerse durante mucho tiempo y que aportan más carisma e inquietudes distintas a los integrantes que podrían haberse quedado estancados. Es el caso de Ororo. Tormenta, en dos capítulos dibujados por Paul Smith y un pletórico Walter Simonson, se enfrenta a los Morlocks, mutantes que viven ocultos en ciudades subterráneas.Nuestra mutante del clima acude a salvar a Ángel y toma una decisión trascendental: luchar a muerte contra la líder de los Morlocks, Calisto. Son unas páginas mudas que hablan por sí mismas. Smith, con su experiencia, nos regala unas viñetas donde el combate parece una danza; movimiento constante, perfectamente coreografiado, hasta llegar a un clímax en el que la narrativa visual alcanza un nivel sobresaliente. Como colofón, mueve la «cámara» de tal forma que vemos cómo Tormenta, una vez logrado su propósito y tras romper una de las reglas más importantes de sus enseñanzas, avanza hacia su destino completamente transformada.Entre tanto, vemos cómo se afianza la relación entre Cíclope y Madelyne a pasos agigantados, con una naturalidad por parte de ambos que resulta absolutamente deliciosa. Los vemos vivir su relación, disfrutar el uno del otro sin pudor ni restricciones. Sin embargo, las dudas del antiguo Hombre-X acerca de si su actual pareja es solo un reflejo de Jean Grey provocan que Smith y Claremont nos regalen una de las viñetas más furiosas y contundentes de toda la etapa, con un puñetazo cargado de rabia ante semejante falta de respeto hacia su persona.El comic es un no parar. Nunca descansa. Siempre tiene algo que contar entre tantas páginas. Nada es desechable; cada situación tiene su importancia, ya sea para lo que estamos a punto de leer en el siguiente capítulo o para acontecimientos futuros, aunque eso resulte secundario en esta reseña.Como inciso antes de los números finales, conviene comentar dos aspectos fundamentales para entender mejor lo que sucede: Frank Miller y Lobezno: Honor. Esta miniserie, la primera protagonizada por el canadiense cascarrabias, fue dibujada por Miller cuya influencia resulta fundamental para entender varios acontecimientos finales de este tomo. Sin entrar en detalles para evitar destripes a quien quiera leerla —está disponible en formato Must Have—, nos encontramos a Lobezno enfrentándose a ninjas y abrazando una reinterpretación como ronin, un samurái sin honor. Todo esto ensalza aún más a un personaje que ya rebosaba carisma y que deja de ser únicamente mal humor y garras para convertirse en alguien mucho más complejo. Se le aporta una dimensión que lo convertiría inmediatamente en el favorito de buena parte de los lectores de la Patrulla X.Una vez puestos en situación, regresamos a la serie principal con un añadido que no dejará indiferente. Pícara, la hija adoptiva de Mística y Destino, la villana que había absorbido los poderes y recuerdos de Carol Danvers, es incapaz de controlar todas esas personalidades que conviven en su interior. Esto provoca que la antigua enemiga de Xavier solicite ayuda, y que este acepte instruirla. Como consecuencia, Carol se siente traicionada tanto por Xavier como por la Patrulla X y termina abandonando la Tierra para marcharse al espacio.Llegamos a Japón. La invitación a la boda de Lobezno con Mariko Yashida, consecuencia directa de los acontecimientos de Lobezno: Honor, coincide con el compromiso entre Cíclope y Madelyne. Doble boda y presentación oficial de Maddie a la peculiar familia de Scott. Son momentos muy divertidos donde aflora una comedia muy agradecida, especialmente el gag con Lockheed, el dragón mascota de Kitty, confundido continuamente con un gato.Mientras tanto, Tormenta culmina su transformación con ese aspecto punk, la chaqueta de cuero y la icónica cresta que tan buen gusto demostró tener Paul Smith al diseñar posiblemente el mejor qu eha llevado nunca Tormenta. Kitty se queda completamente sorprendida, como el lector. Es aquí donde Ororo emprende una catarsis como personaje tremendo. Acepta sus contradicciones, afronta sus cambios y comienza su historia.Como remate, la aparición de cierto enemigo asociado a la etapa de Claremont y Byrne rompe todos los esquemas establecidos y nos ofrece un desenlace perfectamente integrado en la trama. Un final que juega con nosotres, las repeticiones que se producen en el cómic que, con el tiempo, acabaría condicionando décadas de historias mutantes y a Marvel en general. La presunta resurrección de Fénix es el cierre que necesitaba el relato contado para dejar atrás el pasado y renacer, precisamente, desde las cenizas. Gracias al magnífico trabajo de Paul Smith, sin desmerecer las últimas páginas del tomo dibujadas por quien sería su sustituto: John Romita Jr.Antes de despedirnos, querría extenderme en un par de cosas.¿Por qué es tan importante esta etapa y, en especial, Paul Smith con apenas ocho números?Algunas claves ya las hemos comentado y no voy a reiterarme, pero el lenguaje visual y la puesta en escena que despliega el británico en estos números no han envejecido ni un ápice. La elegancia de su puesta en escena siguen funcionando hoy igual que que hace cuatro décadas.Todo está muy refinado. Es un trabajo soberbio y, además, se percibe cómo recoge el testigo de gigantes como Romita Sr. o John Buscema -en Conan-, con esos pómulos marcados, las mandíbulas contundentes de los integrantes masculinos y esa belleza idealizada que caracteriza a muchos de sus protagonistas.Para terminar, en Japón se aprecia claramente la influencia de Frank Miller y de su trabajo con Lobezno. Como en las páginas protagonizadas por Mariko y Pícara. La interacción entre ambas, observando cada rincón de la página, la manera de Smith distribuyendo la puesta en escena de izquierda a derecha, resulta magistral.Por no hablar del combate entre Logan y el Samurái de Plata, con esos espectaculares fondos rojos, la tensión, la rabia de Logan y la contundencia de su rival con ese espadazo -la destacada-. Momentos que se quedan en la retina.Y para finalizar, quiero comentar que este tomo de la línea Marvel Essentials, pese a su reducido tamaño, no desmerece en absoluto todo lo dicho sobre el dibujo. Resulta una muy agradable lectura y cuenta con un prólogo de nuestro compañero y jefe de esta casa, Raúl López, donde desgrana la importancia de los autores Marvel en los años ochenta, la elección de Smith y todo lo que consiguió.En definitiva, un delicioso caramelo donde, en solo doscientas páginas, está condensada buena parte de la grandeza de la Patrulla X y de su importancia, todavía palpables décadas después de haber finalizado. PerfecciónY no digo esto porque los de antes sean mejores siempre; hay que saber ver lo bueno que había en el pasado, la rica diversidad actual y conseguir aunar lo mejor de ambos momentos, porque, cuando mejor talento tenemos, tanto narrativo como visual, estamos cayendo en una espiral de mercadotecnia que devalúa la mayoría del mercado. Hay que pararse a pensar qué era lo que antes llamaba la atención e hizo leyendas a ciertas series, por qué a día de hoy se sigue yendo a ellas cuando todo falla, y coger ese genio en la botella para intentar mejorar y aprovechar los grandes medios que tenemos hoy. No todo vale con tal de vender, porque se crea una espiral en la que se cree que todo lo antiguo era mejor y que lo moderno (Después del mefistazo o post Secrets Wars) no merecía la pena.Lo mejor• Paul Smith y Madelyne.• La consagración de la Patrulla x como título principal en una Marvel efervescente de creatividad y libertad.Lo peor• No haya más números del dúo.• Las páginas finales con otro dibujante rompen la excelencia de una etapa para la historia.