Pasamos alrededor de un tercio de nuestra vida durmiendo , una necesidad biológica que sostiene nuestra salud física y emocional, puesto que mejora la concentración, refuerza el sistema inmunológico, regula el metabolismo, protege el corazón y estabiliza el estado de ánimo Por ello, el dormitorio es una de las estancias más importantes en cualquier vivienda. Sin embargo, no siempre le prestamos la atención que merece. La distribución de los muebles, afirma Montserrat , experta en Feng Shui, puede marcar la diferencia a la hora de lograr un descanso óptimo . Entre estos muebles destaca por supuesto ese destinado a dormir: la cama . Para que sea adecuada, debe cumplir una serie de características que van desde su estructura, el colchón que sostiene o su tamaño. Pero de acuerdo con la especialista, también su ubicación dentro del dormitorio es esencial. Durante una entrevista en el podcast 'Focus ON', la experta confirma el mito de que «no se aconseja en dirección hacia la puerta », una disposición, recuerda, muy frecuente en algunas películas o programas de reformas de viviendas, especialmente en Estados Unidos. Según explica, cuando la cama está alineada con la puerta, el cuerpo permanece en una posición menos protegida desde el punto de vista de la percepción espacial. En concreto, añade, «lo peor es tener la ventana detrás y la puerta delante . Tú estás en la corriente de energía de la puerta y la ventana». «Aunque la puerta y la ventana estén cerradas, existe esa corriente de aire o de energía . Si yo estoy en medio de esa corriente, mi cuerpo no va a estar tranquilo», desarrolla. «Por ello, si mis pies dan hacia la puerta, aunque no tenga la ventana detrás, aunque tenga una pared, también va a correr la energía de la puerta hacia mí directamente», añade. Montserrat es consciente de que cada vivienda tiene sus limitaciones: «Una cosa es cuál es la posición ideal y luego qué habitación tengo». En caso de tener opciones, la experta recomienda elegir colocar la cama entre «una pared en la que puede estar la ventana y otra en la que puede estar el armario ». No obstante, matiza que lo ideal es «tener una pared lisa detrás y tener visión de puertas y de ventanas, aunque sea de reojo. En caso de que esto no sea posible, propone colocar algún objeto a los pies de la cama «que haga de freno de esa energía». «Si tengo espacio, podemos poner lo que llamamos un piecero , como un banquito. Si no cabe, una alfombra , algo para frenar esa entrada de energía directa hacia los pies», concluye.