Monumento a la cantaora Antonia Gilabert Vargas La Perla de Cádiz

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El monumento en homenaje a Antonia Gilabert Vargas, conocida en el mundo del flamenco como "La Perla de Cádiz", fue erigido en 2007 por iniciativa de la Peña Flamenca Perla de Cádiz. Se ubica en una esquina del Baluarte de Santa Elena, al inicio del paseo peatonal del Vendaval.El monumento fue patrocinado por el Ayuntamiento de Cádiz, presidido por D.ª Teófila Martínez. La escultura gaditana es copia de otro busto colocado en el Cementerio Mancomunado de Chiclana de la Frontera en 2003.Su autora, Presentación Navarro, se inspiró para realizar el busto en la fotografía que ilustraba la portada de uno de sus discos. La artista es representada con el pelo recogido en la nuca, sobre el que se coloca una rosa en el centro; cubre sus hombros con el tradicional mantoncillo y cuelgan de sus orejas unos pendientes de lágrimas de coral.Portada del disco LP, con la imagen de La Perla de Cádiz, usada como modelo por la escultora.Antonia Gilabert Vargas, "La Perla de Cádiz", nació en Cádiz, concretamente en la calle Botica del barrio de Santa María, el 9 de junio de 1924. Falleció en Cádiz el 14 de septiembre de 1975, a los 51 años de edad. Fue hija de la cantaora Rosa Vargas Fernández, "La Papera". Se casó con Francisco Torres Tejada, "Curro la Gamba" (sobrino nieto de la bailaora Antonia la Gamba), el 31 de julio de 1948.Su carrera profesional despegó en 1959 tras ganar el primer premio de bulerías y alegrías en el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba. En 1960 debutó en el tablao Zambra de Madrid junto a figuras como Pericón y Manolo Vargas, y grabó su primer disco compartido con la discográfica Columbia.Monumento a La Perla de Cádiz, vista frontal.Su plenitud artística se desarrolló en la década de los 60 y principios de los 70, trabajando con Manolo Caracol en Madrid, en el tablao Los Canasteros (1963) y El Duende (1964), junto con los grandes artistas del flamenco hispano. Entre los años 1965 y 1975 fue una de las artistas más demandadas en festivales.Grabó con diferentes sellos discográficos, como Fontana, Zafiro, Hispavox y Belter; lanzó un disco innovador con piano en 1966 (Alegrías y penas de Córdoba) y recibió la "rosa de oro" en 1965.En 1968 ganó el Certamen de los Cantes de Cádiz y fundó su propio tablao, La Perla de Cai, en Valdelagrana, considerado un santuario del flamenco hasta 1972. Entonces regresó a Madrid, al tablao Torre Bermeja, grabando sus últimos dos discos.Aquejada de una grave enfermedad, el 10 de enero de 1974 recibió en el Teatro Andalucía de Cádiz el mayor homenaje flamenco de los últimos 50 años. Fue un festival masivo donde se le otorgó la insignia de oro de la Peña Enrique el Mellizo y en el que colaboraron gratuitamente las máximas figuras del momento (Camarón, La Paquera, Terremoto y Fosforito, entre otros).El investigador y flamencólogo Félix Rodríguez destaca de ella que poseía una "voz privilegiada" dotada de toda la majestuosidad, esencia, compás y duende. Su cante destacaba por una categoría y dulzura poco conocidas, además de un compás y un "jipío" únicos.Presentación Navarro Fernández nació en Chiclana de la Frontera (Cádiz) en 1958. Su formación artística la realizó en un primer momento en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Sevilla (1985) y es licenciada en Bellas Artes por la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Sevilla (1991).En la Escuela de Artes Aplicadas realizó la especialidad de talla en madera, piedra y vaciado, formándose también como ceramista. En esta institución se formó con el escultor toledano Mariano Guerrero Corrales, especialmente en el aprendizaje de la talla en madera; también estudió con el escultor madrileño Fausto Blázquez Sánchez, su profesor de modelado y vaciado.Monumento a La Perla de Cádiz, detalle vista frontal.En la facultad de Bellas Artes fue alumna del sevillano Juan Manuel Miñarro López, experto en imaginería y escultor caracterizado por el realismo de sus imágenes religiosas. Además, se formó con los escultores sevillanos Jesús Gavira Alba, autor de abundante estatuaria pública, y Jaime Gil Arévalo, autor de obras de marcado estilo contemporáneo. Influyó también en su formación el pintor Miguel Gutiérrez Fernández.Es autora de cinco obras de estatuaria pública en Cádiz, ha trabajado también la talla en madera (que ella considera el material más noble) y el barro cocido y crudo que luego usa como modelo para pasar luego la obra a la resina de poliéster o fundirla en bronce con la técnica de la cera perdida en los retratos, y la arena seca para los relieves.La mayor parte de la obra de Presentación Navarro son retratos realizados dentro del estilo realista, el cual busca plasmar no solo sus rasgos físicos, sino también su realidad interior, profundizando en su psicología y realizando una interpretación personal y original de estos.La escultura es un busto en bronce, de cabeza y parte del pecho, de 54,5 cm de alto x 27 cm de ancho x 31 cm de fondo, situado sobre un pedestal de mampostería aplacado en piedra ostionera.Monumento a La Perla de Cádiz, placa conmemorativa.La placa conmemorativa recoge, además de la fecha y el patrocinio del Ayuntamiento de Cádiz, la siguiente frase del flamencólogo Félix Rodríguez Gutiérrez:¡AY, TU CANTE, PERLA MÍA! SOBERANA DEL CANTE DE VERDAD, REINA DEL COMPÁS Y LA BULERÍA, DE LOS CANTES CANASTEROS ERES MAJESTAD.El busto es un retrato realista que busca capturar no solo la semejanza física de la cantaora, sino también su espíritu. La expresión facial es de una dignidad tranquila y una profundidad reflexiva. Sus ojos están ligeramente entornados, lo que sugiere una mirada interior, como si estuviera sumida en el cante o en sus propios recuerdos. La estructura ósea de su rostro, con la nariz prominente, está bien definida, confiriéndole fuerza y carácter.Busto a La Perla de Cádiz, vista frontal.La textura rugosa e irregular de la superficie añade una calidad táctil y orgánica.La elección de representarla de forma sencilla, sin adornos excesivos, subraya su origen y la autenticidad de su arte. Sin embargo, hay elementos que evocan su identidad andaluza: el cabello recogido, los pendientes colgantes y el mantón de Manila que se intuye en la parte superior del busto. El mantón, con sus pliegues y la textura de su tejido, que se percibe a pesar de la pátina, añade movimiento y suavidad a la composición.Busto a La Perla de Cádiz, vista lateral derecha.Busto a La Perla de Cádiz, vista lateral izquierda.Uno de los elementos más destacados es el moño, que se convierte en una escultura en sí mismo. El volumen y la textura del cabello recogido están esculpidos con gran detalle, creando un contorno complejo y visualmente interesante. El moño está rematado con una flor o un lazo, lo que añade un toque de feminidad y gracia.Busto a La Perla de Cádiz, vista posterior.La cantaora mira al frente, generando un contorno simétrico y regular en la figura, lo que revela la elegancia de la línea de su cuello y la forma en que el mantón se asienta sobre sus hombros. La escultura está equilibrada y tiene un ritmo que fluye desde la cabeza hasta la base del busto.Este es un busto donde su composición equilibrada y armónica nos permite apreciar la solidez de la forma y la atención al detalle, incluso en las áreas menos visibles.Monumento a La Perla de Cádiz, vista angular izquierda.