La concentración es esencial en el aprendizaje. Cuando el cerebro logra mantener la atención, procesa mejor la información, la fija con más facilidad en la memoria a largo plazo y reduce el tiempo necesario para estudiar. Dada su relevancia, se estudian desde hace décadas las diversas formas que hay de obtenerla, desde suplementos vitamínicos hasta rutinas muy estructuradas o técnicas de respiración. Sin embargo, existe otro factor que a menudo para desapercibido pero que, según Montserrat , experta en Feng Shui , puede marcar la diferencia más de lo que imaginamos: el espacio donde se estudia. La forma en que todo está organizado, los colores, la luz o incluso la posición de la mesa pueden influir en nuestra claridad mental. «Hay personas que creen que no pueden concentrarse o que no van a ser capaces, y muchas veces no nos damos cuenta de que no es que tú no tengas la capacidad, sino que no has elegido el lugar adecuado », señala. La experta defiende que, antes de comenzar a estudiar, lo primero que hay que hacer es «observar el espacio y ver si hemos elegido un espacio o si el espacio nos ha elegido a nosotros». Esa es la base de su método 'ÓSATE' . Por tanto, considera un error improvisar constantemente este lugar: «Está bien tener uno o dos lugares de estudio, pero no más. No me pongo a estudiar en cualquier sitio». Estudiar un día en la cama, otro en el sofá y otro en la mesa del comedor dificulta la creación de una rutina mental asociada a la concentración. En este sentido, expone que, cuando una persona estudia en lugares destinados a otras actividades, el cerebro recibe señales contradictorias. El mejor ejemplo es la cama: «El tema no es que tú no rindas. Es que ese lugar no es el adecuado. Está destinado para dormir». De esta forma, Montserrat aboga por elegir un lugar tranquilo , que no sea una zona de paso, que esté en sintonía con nuestro objetivo o forma de ser: «La pregunta sería: ¿tu espacio está hablando de en quién te quieres convertir o de quién eras?». Más allá de la habitación elegida, la experta considera fundamental cómo está colocado el mobiliario en su interior, concretamente la mesa de estudio. La configuración ideal, según el Feng Shui, pasa por situarse en una posición de control, con una pared sólida detrás y una visión amplia por delante que permita ver puertas y ventanas. «Eso me va a mantener en calma y concentrado», asegura. Por el contrario, desaconseja estudiar de cara a una pared , una disposición que suele considerarse útil para evitar distracciones: «Hay personas que dicen: 'Me voy a concentrar más'. No, es lo contrario. Si tengo una pared justo delante estoy limitado y necesito abrir la mente para que entren nuevos conceptos». Además, advierte de otro error frecuente: sentarse de espaldas a la puerta. «Si la puerta está detrás, una parte del cerebro permanece alerta aunque no te des cuenta. Cuando el sistema nervioso está pendiente de qué va a pasar, nos concentramos menos», sostiene. La estabilidad y el material de las mesas también juegan un papel importante. Montserrat recomienda que sean robustas y preferiblemente de madera : «Siempre recomiendo mesas cuanto más estables mejor. Si trabajas sobre una mesa que tiene una patita más corta que otra, no vas a tener la misma sensación de estabilidad». Asimismo, desaconseja las superficies de cristal : «No trabajes nunca sobre cristal. Aunque no te des cuenta, estás mirando a través del cristal y te despistas. No estás tan concentrado». Otro de los aspectos que influyen en la concentración son los colores presentes en la habitación. La experta propone evitar tonos excesivamente llamativos o estridentes y apostar por gamas suaves y relajantes. «Mejor colores cálidos y tranquilos . Los colores estridentes alteran nuestro estado nervioso», apostilla. Entre las tonalidades recomendadas cita los beige, amarillos tostados, verdes suaves, lilas claros y blancos matizados. Por el contrario, subiere que no conviene abusar de los acabados extremadamente fríos. «Lo que no se aconseja es el blanco nieve . Si además usas luces blancas, el espacio puede resultar demasiado estridente y cansar la vista», concreta. En cuanto a la iluminación, Montserrat apuesta claramente por la luz natural siempre que sea posible. Y, cuando no lo sea, recomienda optar por una iluminación cálida en lugar de las típicas luces blancas de oficina. «Si tienes luz de quirófano con paredes blancas, la vista va a estar alerta al exterior y no a lo que te tienes que concentrar», sentencia.