Patrimonio Nacional cierra este año la trilogía 'Cuadernos de campo', un proyecto para PhotoEspaña , con la colaboración de Acciona, en el que reconocidos fotógrafos españoles abordan la preservación del medio ambiente, centrándose en algunos de los Sitios Reales. Comenzó Javier Vallhonrat con la Granja de San Ildefonso, le siguieron Bleda y Rosa con los jardines del Monasterio de Yuste y lo cierra ahora Isabel Muñoz (Barcelona, 1951) con el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial y el bosque de La Herrería. 'Las piedras en el cielo', que puede verse hasta el 6 de septiembre en distintos espacios de la Galería de las Colecciones Reales y los jardines del Campo del Moro (después viajará a El Escorial), traspasa los límites de la fotografía, pues la artista utiliza también en este proyecto objetos, vídeos e instalaciones. La célebre fotógrafa, que siempre anda en busca de la belleza, ha llevado a cabo una ambiciosa labor de investigación no solo sobre el edificio, también sobre Felipe II , que «quiso construir la Casa de Dios», en palabras de Ana de la Cueva, presidenta de Patrimonio Nacional. El rey, de quien el próximo año se conmemorará el 500 aniversario de su nacimiento, convirtió el monasterio en un centro de conocimiento, del saber, en el que contrasta la solidez de la piedra con la levedad del espíritu. Apasionada e intuitiva (así la retrata María Santoyo, directora de PhotoEspaña), la visión humanística de Isabel Muñoz es heredera de la de Felipe II: aúna arte, ciencia y naturaleza. El lema de esta edición de PhotoEspaña, 'Volver a imaginar', va como anillo al dedo a este proyecto: Isabel Muñoz vuelve a imaginar, con su mirada, el ansiado sueño del monarca. «Hay algo especial, mágico , en el monasterio. Fueron meses de descubrimiento y de enamoramiento. Desde el primer momento me enamoré de ese lugar (de su biblioteca, de su armería), del momento en que se construyó, de las personas que lo hicieron posible (Juan de Herrera, fray Antonio de Villacastín, el padre Sigüenza, Arias Montano, Juan Bautista de Toledo), y quienes hoy lo cuidan», comenta la premio Nacional de Fotografía de 2016. Desde el padre prior al guarda de la Casita del Príncipe o los jardineros. «Es un centro del saber , de investigación, a escondidas de la Inquisición, en el que hay tanta belleza y tanta magia. Me he sentido muy cerca de El Escorial», añade. La investigación la llevó a buscar música del Renacimiento (el monarca era un gran melómano), a indagar en la numerología, la geometría, la alquimia. Felipe II viajaba con su astrólogo. «Es un guiño al tiempo que se borra, pero está ahí», explica la fotógrafa. He buscado al Felipe II más humano , con todas sus luces y sus sombras; al hijo que perdió a su madre con 12 años; al joven al que le gustaba disfrazarse, al padre que escribía cartas a sus hijas, al marido que tanto amó a Isabel de Valois; a ese hombre culto que descubre a pintores y arquitectos, cuyos libros eran sus compañeros y levantó una gran biblioteca». En la rampa en espiral de la Galería se despliegan obras híbridas entre fotografías y grabados, impresiones en papel de acuarela o en metales como oro, plata, cobre y estaño. En la planta -3, un cubo inmersivo. Es una de las fotógrafas presentes este año en la XXIX edición del festival de fotografía, cuyo invitado es Países Bajos. Pero son muchas más. Como la holandesa Viviane Sassen, premio PHE26 , a la que se dedica una gran retrospectiva en el Teatro Fernán Gómez-Centro Cultural de la Villa. 'Lux & Umbra', su primera individual en España, reúne tres décadas de creación. África está muy presente en su trabajo. Pasó parte de su infancia en Kenia, lo que marcó su relación con la luz y el paisaje. También las mujeres ocupan un lugar central en su producción. La muestra incorpora obras recientes, como la serie de collages 'Cadavre Exquis'. Laia Abril , por su parte, muestra sus imágenes sobre la endometriosis en el Museo Nacional del Romanticismo. Es un proyecto inédito en el que habla de este dolor silenciado que afecta a millones de mujeres en todo el mundo. La instalación reúne los cuerpos fragmentados de siete personas con esta enfermedad. Una reflexión sobre las narrativas vinculadas al cuerpo y la feminidad. En Serrería Belga cuelgan las fotografías de Isabel Azkarate (San Sebastián, 1950), la primera fotoperiodista vasca y pionera de la llamada 'fotografía de calle'. A sus 76 años, sigue interesada en los mismos temas de siempre: gente que ve por la calle y le sorprenda o le llame la atención. Le gusta lo que es diferente. En vez de llevar la cámara al cuello, la fotógrafa llevaba en la mano durante la presentación un móvil de última generación con óptica Leica de una conocida marca, que lucía de forma muy notoria cuando hablaba o posaba para sus colegas. Marca que colabora en la organización de la muestra, 'Azkarate vs. Azkarate', y a la que se dedica una sala de la exposición: el mismo móvil aparece en una vitrina y, en una pared, se explican sus prestaciones. Hay una delgada línea entre el patrocinio y la publicidad... desde luego no encubierta. En el Centro Cultural Librería Blanquerna podremos ver, del 11 de junio al 30 de agosto, de forma completa, el reportaje fotográfico realizado por la fotógrafa Colita durante la manifestación del 26 de junio de 1977 en Barcelona, considerada la primera gran protesta LGTBI+ celebrada en España. La muestra ha sido comisariada por Rafael Doctor. A todos estos nombres propios se suman otras mujeres como Linarejos Moreno, Talia Chetrit, Sonia Celma, Greta Alfaro o Gema Polanco.