Las delegaciones del Líbano e Israel firmaron anoche en Washington un alto el fuego gracias a la mediación de Estados Unidos, acuerdo que se antoja de muy complicado cumplimiento sobre el terreno. Hay que tener en cuenta que el acuerdo comienza a cojear desde el primer momento: su respeto está condicionado a que no haya ataques de Hizbolá a territorio de Israel o a posiciones controladas por el ejército israelí y, precisamente, este grupo armado ha advertido desde el minuto uno que rechaza los términos del acuerdo.El líder de Hizbolá, Naim Qasem, ha afirmado que el acuerdo es "una vergüenza" y que en lo que Israel no se vaya del sur del Líbano no habrá paz. En realidad, el alto el fuego alcanzado no se lo cree ninguna de las partes: el ejército israelí ha dejado claro que va a mantener sus posiciones en suelo libanés y que, incluso, va a seguir bombardeando. Por su parte, el propio presidente Donald Trump no ha tenido reparo en admitir que la tregua "es solo sobre el papel".Hay que recordar que Israel y el Líbano no tienen relaciones diplomáticas desde 1993, por lo que no mantienen conversaciones directas y le corresponde al mediador llevar los conformes, vetos, propuestas y contrapropuestas de una parte a la otra y viceversa, lo que entorpece y ralentiza todo el proceso. El alto el fuego se ha alcanzado en la cuarta ronda de conversaciones desde que se inició el conflicto y, en principio, está previsto que haya una nueva ronda de contactos para el 22 de junio.Muere un 'casco azul' serbio y dos españoles, heridos levesEl acuerdo se ha dado a conocer la madrugada de este jueves (hora europea) y unas horas después se ha producido un ataque con fuego de mortero contra una posición militar en el sector que se encuentra bajo el mando español de las tropas de la ONU desplegadas en el Líbano, causando la muerte de un sargento serbio y heridas, en principio de carácter leve, a dos militares españoles del contingente de 'cascos azules' desplegados en la zona. Se ha abierto una investigación y, por ahora, se desconoce de dónde partió el ataque, aunque por la trayectoria el ejército israelí ha culpado a Hizbolá.Pese a que la propia Administración Trump reconoce que el alto el fuego del Líbano no va a ninguna parte, intenta 'vender' que 'algo es algo', sobre todo después de las dudas y contradicciones que ha causado –una vez más– el anuncio de un preacuerdo de alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, el conflicto del que realmente dimana el del Líbano. Tanto Estados Unidos como Irán han reconocido la existencia de preacuerdo, pero no coinciden a la hora de explicar el contenido de lo que han firmado. El pasado lunes, después de que quedara patente su desacuerdo sobre lo firmado, Estados Unidos reanudó sus controles en el estrecho de Ormuz, interviniendo un petrolero, e Irán bombardeó el aeropuerto de Kuwait causando una víctima mortal... y, de nuevo, una tremenda desazón entre las monarquías del Golfo, que ven cómo siguen siendo un objetivo al alcance de Irán y que, mientras esto ocurra, ninguno de sus tres motores económicos –petróleo, claro... pero también el sector inmobiliario y el turístico– va a volver a las cifras anteriores al 28 de febrero, cuando comenzó este nuevo episodio bélico en Oriente Medio.