La crisis de la vivienda también se mide en minutos de trayecto. Cuando una familia busca piso, no elige únicamente unos metros cuadrados y un precio: elige el tiempo que dedicará cada día a ir al trabajo, a estudiar o a cuidar de los suyos. Un alquiler aparentemente asequible deja de serlo si obliga a comprar un segundo coche, a pagar más transporte o a perder horas de vida en desplazamientos inciertos. Por eso, hablar de vivienda sin hablar de movilidad es ofrecer solo la mitad de la respuesta. El precio es el primer límite para acceder a un piso, pero el coste real de vivir en él incluye también el tiempo y el dinero necesarios para llegar a los... Ver Más