«Somos el tiempo que nos queda.» Pero si tenemos que soportar, como soportamos, el nivel de infantilismo de según que aspirante a gobernar al pueblo llano, mucho me temo que el transcurso del mismo se nos hará largo y amargo. Ahora bien, si hay palabras malévolas que calan hondo, como palabras empeñadas en el engaño que vomitan las ventanas y nos hacen perder el sentido, y dirigirse al mundo supone un acto desesperado de interlocución, también existen silencios que dictan más de lo que callan. Por cierto, Caballero Bonald fue quien escribió la frase que encabeza el artículo. En cualquier caso, airear mensajes descalificantes con el propósito de hostigar, tanto al remitente como al mensajeado, noticias maravillosas que deslucen la... Ver Más