Pocas esperanzas caben de saber algún día los verdaderos motivos de la sumisión de Pedro Sánchez a los intereses de Marruecos. Ni siquiera cuando cambie –o si cambia, más bien– el Gobierno, porque todos los dirigentes con cierta experiencia saben que existen asuntos de Estado, sobre todo los relacionados con países extranjeros, que es aconsejable preservar en secreto. Es probable, pues, que haya que atenerse a las apariencias, y por ello resulta legítimo pensar que hay miedo a los contenidos de ciertos teléfonos hackeados por el espionaje de Mohamed VI . Al final, como decía Bismark de las salchichas, en la política abundan cuestiones y procedimientos que es preferible que los ciudadanos ignoren cómo funcionan por dentro. Con alta probabilidad,... Ver Más