Miguel Ángel Rojas, técnico de climatización: «Hay jóvenes que se forman en este ámbito, pero no siempre acaban trabajando en el oficio»

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Miguel Ángel Rojas se encuentra con una paradoja al buscar profesionales para instalar y mantener equipos de climatización. «Hay jóvenes que se forman en este ámbito, pero no siempre acaban trabajando en el oficio», explicó en una entrevista publicada por La Vanguardia el 29 de mayo de 2026. El problema aparece antes de poder ampliar las plantillas, cuando parte de quienes estudian no termina incorporándose a esa actividad.Al frente de Servicios y Desarrollos Marla y como miembro del Gremio Metropolitano de Barcelona, Rojas conoce la presión de las agendas. Había trabajado como autónomo y con empresa propia, tanto en instalaciones residenciales como en obra pública. Su experiencia también abarca electricidad, energía solar y mantenimiento. Desde ese recorrido, señalaba una falta importante de técnicos frigoristas en el sector.La consecuencia para quien llama se mide en días de espera. Según su experiencia, algunos trabajos que antes podían organizarse en 24 o 48 horas pasaban a necesitar una semana, diez días o más. La disponibilidad de los equipos también influía. Por eso, el plazo de una instalación podía depender a la vez de la agenda del profesional y del suministro de la máquina adecuada.Una agenda que depende de varias piezasRojas advertía que colocar un aparato requiere comprobar primero las condiciones de la vivienda. La instalación eléctrica debe admitir la nueva carga y la unidad exterior necesita una ubicación permitida. La revisión de una instalación forma parte del trabajo previo. En su experiencia, comprar una máquina no resuelve por sí solo dónde puede colocarse ni cómo conectarla sin que la vivienda tenga problemas al utilizarla.También importan la distancia entre las unidades y las características del edificio. Una vivienda en una planta baja puede necesitar llevar la máquina exterior hasta la azotea. Ese recorrido condiciona la elección del equipo. El trabajo con sistemas de climatización exige ajustar la solución a cada vivienda, además de hacer hueco en el calendario. Un modelo que sirve para una instalación puede no resultar adecuado para otra.Cuando aumentan las llamadas, esas comprobaciones siguen siendo necesarias. El instalador explicaba que las empresas ya llegaban con carga de trabajo a los periodos de calor, y que una subida de solicitudes añadía presión. Las dificultades para encontrar trabajadores afectan así al tiempo disponible para cada encargo. En su caso, la saturación comenzaba antes del pico de demanda que acompañaba a las temperaturas más altas.Bombas de calor y alumnos en prácticasEl empleo del sector también está relacionado con la renovación de la calefacción. Rojas vinculaba el aumento de trabajo con la sustitución de calderas y sistemas antiguos por bombas de calor y otros equipos eléctricos. Muchas máquinas sirven para enfriar y para calentar. Ese cambio añade encargos más allá de los meses cálidos, con necesidades de montaje y mantenimiento que deben atender profesionales preparados para hacerlo.Para facilitar las incorporaciones, reclamaba que las empresas pudiesen acoger con más facilidad a alumnos en prácticas. La relación entre formación y trabajo también aparece en los testimonios de fontaneros que reivindican el valor de los oficios. Rojas añadía otra dificultad: atraer a más mujeres al sector. Consideraba que la profesión se presenta poco como una opción para ellas y que hacerla más visible permitiría incorporar otros perfiles.Su diagnóstico termina en una necesidad concreta de las empresas instaladoras: contar con personas capaces de hacerse cargo de los equipos. La formación disponible debe llegar hasta el puesto de trabajo y permitir que quien empieza continúe aprendiendo. Para el responsable de Marla, dar entrada a nuevos profesionales ayudaría a atender una demanda que incluye reparar el aire acondicionado y renovar la calefacción de los edificios.