En España, casi siete de cada diez personas de entre 25 y 69 años realizan algún tipo de actividad formativa a lo largo del año. Este reciclaje educativo puede ser formal (Bachillerato, FP o universidad), no formal (cursos, conferencias o talleres) e informal (aprendizaje por cuenta propia, mediante la lectura de libros, la consulta de recursos digitales o las visitas culturales). En comparación con la UE, España se sitúa en una posición favorable en educación formal y no formal. La participación en estas modalidades ha aumentado más de 18 puntos porcentuales en los últimos 15 años. Sin embargo, el aprendizaje informal está bastante menos extendido que en el conjunto de la UE. Otra asignatura pendiente es la escasa inversión que realizan las empresas en la formación de sus trabajadores: invierten tres veces menos que la media europeaSeguir leyendo....