Barrios emociona al Atlético

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Barrios emocionó a la parroquia rojiblanca, delicioso su partido ante el Manchester United y muy sentida la celebración de su gol, el que inauguró el marcador a los 50 segundos, el que fue directo al corazón de Koke tras haber perdido a su madre unas horas antes. Así fue el inicio de un partido que el Atlético dominó con muy buen criterio, fino con el balón, ambicioso a la hora de cerrarlo cuando más amenazaban los británicos con rascar el empate. Un esfuerzo coronado por Lookman, que sentenció el duelo en el tramo final, y que permitió a los de Simeone estrenarse en Champions y sumar su quinto triunfo consecutivo. Volvía la Champions al Metropolitano, respiraba epicidad por los cuatro costados la afición atlética, lista para embarcarse en una nueva cruzada hacia su título esquivo por antonomasia. Incluso Julián Álvarez, proscrito hasta hace dos días, recibió cariño cuando su nombre sonó por los altavoces, conscientes los colchoneros de que si el Atleti quiere irse de caza mayor por Europa, necesitan al argentino listo para la batalla. Un ambiente que ascendió a cotas inesperadas cuando se rindió homenaje a la madre de Koke , fallecida unas horas antes del esperado choque. Incluso las grandes epopeyas necesitan de un poco de pausa y emotividad cuando la situación lo requiere. No hubo un pelo que en todo el recinto que no se pusiera de punta. Simeone no pudo contener las lágrimas. La fiesta solo tardó 50 segundos en ser total. Con la grandeza que implica su escudo, que no su presente, el United salió a presionar bien arriba, pero una combinación relámpago entre el Cuti y Barrios desmontó su osadía. El canterano, con espacio para levantar su prodigiosa cabeza, detectó un genial desmarque de Baena que, tras recibir en banda, detuvo el tiempo, bajo el pulso a la jugada casi hasta su defunción, al menos hasta que Barrios, hercúleo su esprint, llegó desde la segunda línea para endosarle el primer puñetazo a los ingleses. Con muy buen criterio, celebró su tanto dedicándoselo a su capitán. Parecían muy tocados los visitantes, al menos hasta que su capacidad física, muy intimidatoria, comenzó a florecer gracias a las carreras de Rashford y Mbeumo. Un desafío ante el que el Atleti respondió con mucho aplomo, decidido a la hora de retener el balón y atacar por bandas debido a la debilidad defensiva de Dalot en el costado izquierdo. También contó con la complicidad de Oblak, que dejó en anécdota un mal pase de Romero y un posterior disparo de Mbeumo con una gran parada. Lammens, en la portería contraria, emuló al esloveno con una estirada sensacional tras un chut de Grimaldo a balón parado. Barrios y Baena desmenuzaban a su antojo al United, las grietas surgían por doquier, y fue Cardoso el que culminó una gran jugada colectiva con un disparo desde la frontal que supuso el 2-0. Sin embargo, el VAR detectó una mano de Llorente en el inicio de la circulación. Los de Carrick tragaron saliva con fuerza antes de encarar los vestuarios. Conscientes de que si seguían por el mismo camino su futuro no era nada esperanzador, los británicos desembarcaron en la segunda parte con un toque más de picante, enfocando su juego hacia Rashford. Aunque fue Julián el que golpeó con más fuerza, al palo su zapatazo asistido por un Barrios que rozaba la excelencia por momentos. Baena, un par de jugadas después, también coqueteó con doblar la ventaja, misión obligatoria si los rojiblancos querían seguir disfrutando de su juego sin apuros, pues talento al United ni mucho menos le faltaba sobre el césped. Al menos, así quedó patente con una genialidad de Bruno Fernades, que mandó el esférico al larguero desde una posición muy escorada. Pese a todo, las cargas visitantes se resintieron después de que Yoro viese la roja directa tras derribar a David, cuando este se dirigía con ventaja hacia la portería de Lammens. La sanción fue propicia, el Atlético recobró el control y a la contra, Lookman sentenció el choque gracias a un rechazo provocado por el canadiense, que cada vez que toca el balón los colchoneros festejan.