Los anuncios políticos creados con inteligencia artificial han pasado de ser una curiosidad a una partida seria en la campaña de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos. El Wesleyan Media Project ha identificado 220 anuncios con IA y un gasto de más de 137 millones de dólares (unos 122 millones de euros), y solo el 27 % de esos anuncios incluía algún aviso de que se había usado IA. Lo publicó el 15 de octubre en su último informe, recogido por Gizmodo.En todo el ciclo electoral de 2024, el gasto en anuncios con IA no llegó a 50.000 dólares. El salto es de casi tres órdenes de magnitud en dos años.Lo que ha encontrado el estudioLos anuncios con IA se han emitido en 34 estados. El 81 % los patrocinan republicanos, que concentran el 88 % del gasto; los demócratas firman el 12 % de los anuncios, y el resto procede de grupos independientes o de causas concretas.El 27 % se refiere a anuncios, no al dinero. Y los propios investigadores advierten de que la cifra total probablemente se queda corta: solo cuentan los anuncios en los que se puede confirmar el uso de IA, ya sea por un aviso, por la revisión de su equipo o porque los ha señalado la prensa o la empresa de seguimiento publicitario AdImpact, de la que salen las estimaciones de gasto.«La IA está entrando a lo grande en las elecciones de mitad de mandato de 2026», resumió la codirectora del proyecto, Erika Franklin Fowler. «Gran parte de ese uso no se revela con ningún tipo de aviso».El porcentaje ha bajado. A principios de octubre, con unos 80 millones de gasto y casi 170 anuncios, el porcentaje con aviso era del 31 %, según un análisis de los investigadores publicado en The Conversation.Por qué las leyes estatales no están funcionandoEste es, para mí, el dato más llamativo del trabajo. Según ese mismo análisis, en los estados sin ley sobre IA en anuncios electorales, el 32 % de los anuncios con IA incluía aviso; en los estados con ley, el 29 %. Los autores concluyen que tener una ley apenas guarda relación con que los anuncios avisen.Hay explicaciones. Las leyes son muy distintas entre sí: algunas, como la de Colorado, solo cubren los deepfakes de candidatos; Minnesota prohíbe los deepfakes en general; en Luisiana la ley se aprobó después de que se emitiera un anuncio. Según el recuento de Public Citizen, una treintena de estados tiene alguna norma sobre deepfakes electorales, pero no todas exigen un aviso.Y en el ámbito federal no hay nada. «El Congreso no ha hecho nada todavía, ni las agencias reguladoras», dijo a AP Travis Ridout, el otro codirector del proyecto.Los investigadores también recuerdan que «el uso de la IA va desde deepfakes hiperrealistas hasta retoques sutiles». No todo anuncio sin aviso engaña; el problema es que el votante no puede saber cuál es cuál.Qué exigen Google y MetaMás que muchas leyes, al menos sobre el papel. Google obliga a los anunciantes electorales a marcar el contenido sintético que parezca realista y añade un aviso automático en algunos formatos, aunque excluye retoques menores como recortes o correcciones de color. Meta exige desde 2024 declarar la IA en anuncios políticos que muestren a una persona real diciendo o haciendo algo que no dijo ni hizo, o sucesos realistas que no ocurrieron.El informe del Wesleyan Media Project no desglosa los anuncios con IA por plataforma, así que no se puede saber cuántos de los que no avisan se emitieron en televisión, donde estas normas no se aplican, y cuántos en redes.Las propias plataformas tampoco son infalibles. El Consejo de Supervisión de Meta calificó hace un mes sus reglas sobre IA de «fundamentalmente inadecuadas» al ordenar retirar dos deepfakes, y la detección técnica avanza despacio: Google presentó en julio el primer deepfake político de alto perfil detectado con SynthID.¿Sirven de algo las etiquetas?Hay dudas razonables. Un estudio de la NYU de octubre de 2024, citado por AP, encontró que las etiquetas pueden perjudicar al candidato que firma el anuncio y provocar un efecto rebote contra quien patrocina anuncios de ataque, y que hasta un 37 % de los participantes no recordaba haber visto la etiqueta.Scott Babwah Brennen, director del Center on Technology Policy de la NYU, dijo a AP que no se opone a las etiquetas para contenido engañoso y muy concreto. Es decir, la etiqueta funciona como último recurso, no como solución.En Europa el planteamiento es distinto: la UE activó el 2 de agosto la obligación de etiquetar el contenido de IA que parece auténtico dentro de la Ley de IA, con una norma común en lugar de un mosaico estatal.Las elecciones de mitad de mandato se celebran el 3 de noviembre, con los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 del Senado en juego (33 ordinarios y dos elecciones especiales), según Ballotpedia. Quedan dos semanas y media de campaña.Creo que el estudio deja una lección incómoda: el problema de los anuncios con IA no es tecnológico, es de incentivos. Un anuncio con IA es más barato y rápido de producir, y no avisar no tiene consecuencias en la mayoría de los casos, ni siquiera donde hay ley. Mientras la sanción sea teórica y el aviso reste votos, casi tres de cada cuatro campañas seguirán callándolo. Una ley que no cambia la conducta de quien debería cumplirla es solo una declaración de intenciones.La noticia El gasto en anuncios políticos hechos con IA en EE. UU. supera los 137 millones de dólares, y casi tres de cada cuatro no lo avisan fue publicada originalmente en Wwwhatsnew.com por Natalia Polo.