La Hispanidad, el rubeniano día de la «ínclitas razas ubérrimas», marca el final del verano extenso en Sevilla, con ese último fin de semana largo que antecede al puente de Todos los Santos, temprano reinicio de la primavera hispalense. Como todavía invitaban las calores a que los turistas paseasen con estival atavío, uno pudo admirar –escrito quede sin ápice de ironía– a varios especímenes calzados con chanclas y calcetines, un rasgo civilizatorio al que en España seguimos siendo renuentes, con excepciones tan egregias como La Amargura, que los exige blancos y lisos el Domingo de Ramos bajo las reglamentarias sandalias de dos tiras y talón cubierto de color cuero claro. La visión del pie masculino es hórrida e intolerable, incluso... Ver Más