Marc Randolph siguió acudiendo dos meses a la oficina después de su despido, con permiso de su jefe. Sus compañeros conocían la situación y participaban en la ficción.Creía que así encontraría antes otro trabajo. Acabó arrepentido: tenía poco que hacer y sentía que no podía avanzar. Aquel acuerdo prolongaba su incomodidad.Había presionado demasiado e ignorado las advertencias, admitió después. El episodio pertenece a su trayectoria anterior a Netflix y cerraba tres años en su primer empleo serio.La incomodidad de alargar una despedidaRandolph lo recordó en Substack el 16 de diciembre de 2023. Cuestionaba las explicaciones de los despidos que ocultan a la plantilla una decisión que todos conocen.Otro fundador tecnológico describió el golpe de perder su puesto desde una posición distinta. Steve Jobs contó en su discurso de Stanford de 2005 que, tras salir de Apple, pasó meses sin saber qué hacer y llegó a plantearse abandonar Silicon Valley. Años después atribuyó a esa ruptura el comienzo de una etapa creativa en la que puso en marcha NeXT y se vinculó a Pixar.Jobs relataba aquella experiencia una vez que había regresado a Apple. Su interpretación estaba marcada por lo sucedido después, igual que la de Randolph se escribe desde una carrera consolidada. El desenlace conocido cambia la forma de contar el fracaso; sus recuerdos permiten conocer cómo lo vivieron, pero no anticipar la suerte de cualquier trabajador despedido.La exigencia dentro de la plataformaLa biografía que Randolph publica en su web lo identifica como primer consejero delegado de Netflix y cofundador de otras seis empresas. Allí recuerda las pruebas iniciales del negocio de alquiler de discos: antes del lanzamiento, enviaron un CD por correo para comprobar si llegaba entero. Aquella carrera acabaría incluyendo tanto la dirección como el asesoramiento a otros emprendedores. En sus memorias, That Will Never Work, repasa los comienzos del servicio. También utiliza un pódcast con ese título para conversar con personas que están desarrollando un negocio y ayudarles a resolver problemas concretos. Su presentación profesional incluye inversiones que prosperaron y otras que fracasaron.La propia Netflix explica en su documento de cultura empresarial cómo evalúa la continuidad de sus empleados. Pide a los responsables preguntarse si lucharían por conservar a una persona que quisiera marcharse y si volverían a contratarla con lo que saben de ella. Si la respuesta es negativa, defiende separar los caminos con rapidez.El mismo texto pide conversaciones frecuentes entre jefes y trabajadores para evitar sorpresas. También exige valorar la trayectoria completa, en lugar de concentrarse en un error o una apuesta fallida. La evaluación debe incluir el historial, y la compañía afirma que mantiene su apoyo cuando alguien atraviesa dificultades pasajeras.Esa exigencia convive con reglas que conceden libertad al empleado, como su conocida política de vacaciones. Netflix sostiene que procura reducir los procedimientos y dejar espacio al criterio personal. A cambio, espera autonomía acompañada de responsabilidad por el trabajo, así como críticas constructivas entre compañeros, incluso cuando se dirigen a alguien de mayor rango.El acuerdo mantenía a Randolph en la oficina. A su alrededor, sus compañeros fingían ignorar el despido.