Gary Ostrander, miembro de la Escuela de Guerra Especial JFK, advierte que «estamos viviendo un renacimiento de las operaciones especiales» mientras los avances tecnológicos transforman con rapidez la guerra

Wait 5 sec.

Las operaciones especiales estadounidenses están entrando en una nueva etapa marcada por la expansión de los sistemas robóticos y autónomos. Así lo considera Gary Ostrander, suboficial jefe de nivel 5 y responsable de asesoramiento del mando en la Escuela de Guerra Especial John F. Kennedy, quien destaca el impacto de los avances tecnológicos en la naturaleza de los conflictos.«Estamos viviendo un renacimiento de las operaciones especiales», afirmó Ostrander, según recoge el Ejército estadounidense. El militar considera que la robótica dejará de ser una capacidad complementaria para convertirse en un elemento habitual de las unidades desplegadas en el campo de batalla.Un nuevo perfil militar para una guerra cada vez más tecnológicaEsta transformación ha impulsado la creación del Robotics and Technology Integrators Course (RTIC), un programa especializado de 18 semanas impartido en Fort Bragg, Carolina del Norte. Su primera promoción se graduó el 29 de mayo de 2026, con alumnos procedentes de distintas unidades del Mando de Operaciones Especiales del Ejército estadounidense.La iniciativa responde a una necesidad creciente: contar con profesionales capaces de adaptar tecnologías comerciales y militares a las exigencias de cada misión. Los conflictos recientes en Europa, Oriente Medio y otras regiones han demostrado que los sistemas no tripulados pueden modificar rápidamente las condiciones del combate.Drones, inteligencia artificial y robots para ganar ventajaEl programa RTIC combina conocimientos de inteligencia artificial, aprendizaje automático, telecomunicaciones, sensores y redes informáticas. Los alumnos aprenden a diseñar, construir, desplegar, modificar y mantener sistemas robóticos aéreos, terrestres y de superficie.La diferencia respecto a otros cursos militares es importante. Mientras que los operadores se especializan en pilotar y utilizar drones y otras plataformas, los integradores tecnológicos profundizan en su arquitectura y funcionamiento para adaptarlos a problemas tácticos específicos.Esta capacidad permite modificar equipos existentes, conectar diferentes sistemas y desarrollar soluciones cuando el material disponible no responde a las necesidades de una operación.«Ampliar el alcance, reducir el riesgo y aumentar la letalidad» son tres de los objetivos destacados por un oficial graduado en la primera promoción. La intención es que los soldados puedan obtener información a mayor distancia y ejecutar determinadas tareas sin exponerse innecesariamente.Prepararse también para combatir los sistemas enemigosLa nueva formación no se limita al empleo de tecnología propia. Los especialistas también deben ayudar a sus unidades a comprender y contrarrestar los sistemas robóticos utilizados por el adversario.Cuando regresen a sus destinos, estos profesionales asesorarán a los mandos sobre la integración de capacidades autónomas, la planificación de operaciones y la coordinación de recursos tecnológicos. Su trabajo será relevante tanto en conflictos convencionales de gran escala como en operaciones multidominio.El curso culmina con un ejercicio de dos semanas en el que los participantes se enfrentan a una fuerza opositora en un escenario táctico realista. Allí deben demostrar que pueden adaptar y emplear los sistemas robóticos bajo presión.El programa, además, está diseñado para evolucionar al ritmo de los avances tecnológicos, incorporando nuevas herramientas, actualizaciones de software y lecciones extraídas de los conflictos actuales.Para Ostrander, el reto consiste en garantizar que las fuerzas especiales mantengan su ventaja en un entorno donde la innovación avanza rápidamente. La superioridad militar dependerá cada vez más de la capacidad para integrar tecnología, formar especialistas y adaptarse antes que el adversario.