5 sagas cuya segunda película es la mejor

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Las sagas son parte sustancial del cine. Pero se enfrentan al clásico problema: ¿hay secuelas realmente buenas o que sean necesarias? Por ahora, se trata de una pregunta para la que nadie parece tener respuesta. En especial, porque durante los últimos años, el número de spin-offs, añadidos, revisiones y remakes de clásicos ha convertido en sagas a fenómenos únicos. Mucho más, ha provocado la revisión del término al analizar grandes historias cinematográficas. De El diablo viste de Prada 2 a Prácticamente magia 2, en el apartado de secuelas legados que llegan al cine décadas después de la original. Pasando por las incontables continuaciones en el cine de superhéroes o las comedias con un puñado de entregas. El mundo cinematográfico contemporáneo tiene especial predilección por sumar historias a relatos originales exitosos. Pero el experimento no siempre es del todo exitoso y la mayoría de las veces tiende a fracasar. A excepción de algunas películas, que demuestran que, con el trabajo, talento y habilidad suficientes, una secuela puede ser extraordinaria. Si te interesa el tema, te dejamos la lista de sagas cuya segunda entrega es mejor que la original. De un clásico del cine imperecedero a un personaje de cómic que ocupa un lugar destacado en Hollywood por derecho propio. Se trata de un recorrido no solo por lo mejor del cine de nuestra época, sino de una lección de cómo explorar en mundos de ficción. Una mirada a lo más elegante y sofisticado de la industria en las últimas décadas. El padrino II (1974)Estrenada en 1974, la continuación de la mítica El padrino de 1972 es una obra maestra que supera a la original en casi todo. También dirigida por Francis Ford Coppola, logra expandir y profundizar la excelencia de su predecesora original. La genialidad de esta entrega radica en su audaz estructura narrativa dual de líneas temporales paralelas. A través de la cual, la trama contrasta el trágico descenso moral de Michael Corleone (Al Pacino) con los orígenes de su padre. A través de una analepsis sumamente cuidada, la cinta introduce a un impecable Robert De Niro encarnando a un joven Vito Corleone. Todo, mientras intenta abrirse paso entre la pobreza y el crimen organizado del Nueva York de principios del siglo veinte. Mientras el primer largometraje se enfocaba en la transición del poder y los lazos de lealtad familiar, esta continuación desmenuza la dolorosa paradoja de la ambición desmedida. Por lo que expone cómo la obsesión ciega por proteger un imperio criminal termina destruyendo sistemáticamente el núcleo afectivo que le dio origen.La magistral fotografía de Gordon Willis hace el resto, al crear una visión terrorífica y casi gótica sobre el mal. y las tensas confrontaciones íntimas. Especialmente la desgarradora traición fraternal de Fredo (John Cazale). Un conjunto de elementos que elevan la trama hacia las cumbres de la tragedia griega clásica. Todo luego de ser simplemente la exploración en una familia criminal. Por eso, El padrino II hizo historia al convertirse en la primera secuela en obtener el prestigioso Premio de la Academia a la Mejor Película. Star Wars: Episodio V — El Imperio contraataca (1980)Dirigida con maestría por Irvin Kershner (sí, no lo hizo George Lucas), redefinió por completo el concepto moderno de las franquicias taquilleras. Eso, al alejarse deliberadamente de la fórmula de la cinta original para crecer en madurez. En lugar de imitar el tono heroico y autoconclusivo de la primera aventura, los guionistas Lawrence Kasdan y Leigh Brackett expandieron el universo galáctico. Por lo que lo dotaron de una atmósfera marcadamente sombría, madura y desesperanzadora. Además, la trama fragmenta de forma inteligente las aventuras de los protagonistas. Por un lado, somete a Han Solo (Harrison Ford) y a la princesa Leia (Carrie Fisher) a una implacable persecución militar. Al otro lado, Luke Skywalker (Mark Hamill) emprende un místico e introspectivo entrenamiento espiritual en el pantanoso planeta Dagobah bajo la tutela del maestro Yoda. De modo que la cinta profundiza magistralmente en la mitología de la Fuerza, cuestionando el maniqueísmo simplista y explorando los peligros de la ira. También, de la impaciencia y la tentación del lado oscuro. Todo esto converge de manera impecable en un climático y brutal duelo de sables de luz en la Ciudad de las Nubes. El cual culmina con uno de los giros argumentales más impactantes, memorables y estudiados de la historia cultural contemporánea. Eso, para después atreverse a terminar su historia con una derrota total para los héroes. A lo que habría que añadir la incertidumbre flotando en el aire y la desesperanza marcando el destino de la alianza. Toda una lección de lo que debe ser una secuela bien planteada. Terminator 2: El juicio final (1991)Antes de la saga Avatar, James Cameron cambió el cine de ciencia ficción para siempre con esta secuela de su éxito de 1984. En especial porque transformó la premisa de la primera película en un universo rico y en constante expansión que sorprendió por su ambición. Por lo que Cameron expandió los horizontes conceptuales gracias a un presupuesto colosal que le permitió introducir efectos visuales digitales completamente innovadores para la época. Pero el éxito radicó en algo más interesante. El brillante libreto transforma por completo la dinámica del icónico cíborg T-800 (Arnold Schwarzenegger) de una manera sorprendente. Por lo que pasa de ser una letal máquina de matar implacable a convertirse en el protector reprogramado y figura paterna del joven John Connor. Además, este último (interpretado por Edward Furlong) asume su lugar en la historia como un chico corriente en una situación extraordinaria. Por lo que juntos se transforman en una nueva capa de significado y emoción en la película. De la misma manera, la evolución psicológica de Sarah Connor (Linda Hamilton) sorprendió y maravilló por su complejidad. En especial, al transformarse en una guerrera endurecida, obsesionada y traumatizada por el apocalipsis nuclear inminente. Lo que le otorga un peso dramático inusitado a la obra. Con secuencias de acción coreografiadas de forma impecable sin depender en exceso del CGI, la película sorprendió. Pero mucho más, al añadir al amenazante antagonista de metal líquido T-1000 (Robert Patrick) como un villano fundamental. Además, redifiniendo los alcances del diseño digital. Un éxito por donde se le mire. El caballero oscuro (2008)Christopher Nolan llevó a Batman a un nuevo nivel y, con El caballero oscuro (2008), creó además una fascinante visión del mal contemporáneo. Eso, al trascender las fronteras de las adaptaciones de cómics e indagar en la historia del héroe como un complejo thriller criminal. Tras establecer un origen realista del personaje en la primera película, Nolan utilizó la secuela para sumergirse en otra dimensión de la violencia. De modo que convirtió a Gotham en una asfixiante e impredecible espiral de caos absoluto y dilemas morales extremos. Pero el centro de la cinta fue, sin duda, el Joker, interpretado por el fallecido Heath Ledger. Este, un villano nihilista que no busca riquezas materiales ni dominación mundial tradicional, es por sí solo un motor conceptual de la cinta. Eso, al demostrar que las estructuras éticas de la sociedad se desmoronan con facilidad bajo la presión del miedo. Por si eso no fuera suficiente, la producción examina de forma madura temas profundamente incómodos. De la vigilancia masiva injustificada, los límites legales de la justicia por mano propia y la fragilidad inherente de los héroes públicos. Este último punto encarnado de manera trágica en la dramática caída en desgracia del fiscal de distrito Harvey Dent (Aaron Eckhart). Con un ritmo vertiginoso, la cinta prescinde de los clichés infantiles del género para tejer una densa red de tensiones políticas y sociológicas. Lo que la convierte en una obra atemporal que utiliza al Cruzado de la capa de Gotham para analizar el horror del mal político en varios sentidos posibles. Spider-Man 2 (2004)La obra de Sam Raimi se mantiene unánimemente como el punto más alto de la trilogía original. Todo gracias a su enfoque profundamente humano y empático sobre los sacrificios personales. A diferencia de la mayoría de las secuelas del género de superhéroes que se limitan a añadir elementos, la cinta hace algo distinto. Por lo que Raimi y el guionista Alvin Sargent decidieron centrar la atención dramática en la caótica, precaria y desgastante vida cotidiana de Peter Parker. Interpretado de forma brillante por Tobey Maguire, el héroe ahora debe analizar qué desea para su futuro. Por lo que la película explora con sensibilidad el peso existencial de la responsabilidad civil. Además, mostrando cómo el deber de salvar a los demás sabotea constantemente los estudios universitarios del protagonista. Eso, por no hablar de sus finanzas, sus amistades más cercanas y relación amorosa con Mary Jane Watson (Kirsten Dunst).Esta inmensa crisis emocional provoca que Peter pierda temporalmente sus superpoderes debido a un bloqueo psicosomático. Lo que le obliga a elegir conscientemente entre la calidez de una vida ordinaria y el doloroso aislamiento implícito en su alter ego heroico. La introducción del carismático y trágico Doctor Octopus (Alfred Molina) muestra además, los peligros del ego científico frente al altruismo real. Con secuencias de acción icónicas y un impecable subidón de emotividad dramática, la cinta es una joya. Una además, que logró capturar la esencia trágica del héroe suburbano de los cómics. Seguir leyendo: 5 sagas cuya segunda película es la mejor