Ganar, cuando todo rueda bien, es sencillo; pero hacerlo cuando se tuercen las cosas –cuando hay en juego algo más que un simple trofeo– es de auténticos campeones. Eugenio López Chacarra sabía lo que se jugaba en su destino talismán de Nueva Delhi , cuando comenzó una semana de lo más accidentada. Tenía en juego el liderato del Orden de Mérito europeo y seguir ascendiendo puestos en el top 50 mundial para asegurarse su plaza en el Masters del año próximo; mas las tormentas que asolaron el recorrido en las primeras jornadas dieron al traste con la planificación que había hecho 'a priori'. Los continuos aplazamientos por riesgo eléctrico o falta de luz le obligaron a jugar sin poder cumplir los horarios previstos: unos hoyos por aquí y otros por allá. Y el caso es que hubo que ir amontonando los partidos en cuanto se abría una ventana favorable, para que en la tarde del domingo se hubieran podido completar los 72 hoyos preceptivos. Con tanto ajetreo, al madrileño le tocó levantarse toda la semana a las 4 de la mañana para volver al hotel con el día vencido, con el cansancio acumulado al que la propia tensión del torneo le sometía. Pero nada de eso fue óbice para que, a la postre, hiciera efectivos todos sus objetivos iniciales. Una vez completada la tercera ronda y enfilada de maravilla la cuarta sin solución de continuidad, el de La Moraleja comenzó a verlo todo de color de rosa. Encabezaba la prueba con comodidad, con seis golpes, y nada hacía presagiar que no fuera a levantar su segundo título en este país en otras tantas temporadas. Lo que ocurre es que el The Delhi Golf Club, como campo centenario que es, dispone de todos los recursos imaginables para hacérselo difícil a los jugadores, más aún cuando se encuentran bajo la máxima tensión y se juegan las primeras plazas. Con unas calles estrechas, flanqueadas con un 'rough' impenetrable, había que hilar muy fino para no caer en peligros mayores, como era irse a las selvas que lo circundan, en las que ni siquiera se entra a buscar la bola a causa de la tremenda vegetación y a las serpientes y otras especies dañinas que las pueblan. Así las cosas, Eugenio vio cara a cara lo que significaba jugar contra la adversidad. Comenzó a fallar tiros importantes, con un 'bogey' en el 6, y supo cambiar de táctica al instante, demostrando una gran visión estratégica. Esto le permitió olvidarse de las alegrías y jugar más conservador que los días anteriores, al saber que la dureza del recorrido iba a terminar cazando también al resto de competidores. Afortunadamente, su mejor herramienta, el 'putter', no le dejó de funcionar y salvó unos pares magníficos en el 9 y 10 que le supieron como el 'birdie' del 11. Desde ahí, ya con la cabeza fría y controlando desde lo alto a sus rivales con distancias que nunca bajaron de los dos impactos, fue capaz de ir quemando etapas hasta llegar al momento crítico de los tres últimos hoyos. En el 16 salvó otro par de mucho mérito y, cuando superó el siguiente con comodidad, se vio afrontando la última bandera con dos de renta y un par 5 a su disposición para aumentarla. Sin embargo, su mentalidad de pegador no le cegó y puso en una balanza el riesgo-recompensa. Sacó un hierro 5 de la bolsa para asegurarse de llegar cómodamente al último tapete y levantar su tercer título de la temporada como lo que es: un campeón en toda regla. Con esta victoria, Chacarra se sitúa primero en el ranking continental, por delante de Patrick Reed y Rory McIlroy, a falta de tres pruebas, y se pone en busca de un hito que solo han conseguido antes que él Seve Ballesteros y Jon Rahm en la historia del golf español. «Sería un gran honor para mí unir mi nombre al de estos dos mitos; Seve siempre fue mi héroe, desde que empecé a jugar al golf, y a Rahm lo admiro desde su etapa universitaria», declaró exultante al terminar. «Estoy muy orgulloso de mi juego corto y de cómo he luchado y he mantenido la paciencia», añadió, «solo quiero seguir mejorando y seguir ganando». Un detalle que no pasó desapercibido fue el abrazo en el que se fundió con el capitán europeo de la Ryder Cup, Luke Donald, al terminar su tarea, lo que indica claramente que Eugenio es uno de los jugadores que tiene en mente para la próxima edición de Irlanda en 2027: «Le dije a Luke hace tiempo que quiero formar parte de ese equipo, pero no solo como elección». Quiero conseguir una de esas seis plazas, así que ese es uno de los objetivos que tengo. Estoy trabajando muy duro para conseguirlo». Pero la fiesta española no acabó ahí. A pesar de sufrir también la dureza de The Delhi G. C. en sus carnes, Ángel Hidalgo acabó en tercer lugar después de una jornada en la que tuvo al alcance por momentos la primera plaza, al cabalgar en una nube de cinco 'birdies' en doce hoyos, pero el vetusto recorrido se mostró inclemente con él desde entonces y su juego agresivo no fue la mejor respuesta cuando surgieron los problemas. El malagueño empezó a fallar calles y la puntilla le llegó en el 16, cuando un doble 'bogey' le devolvió a la realidad. La medalla de bronce es un gran resultado para un jugador como él que, sin pretenderlo, se ha encaramado al puesto 17.º de la lista y ya mira de reojo las diez tarjetas del PGA Tour que se repartirán al final de la campaña. 1. Eugenio Chacarra (ESP), -21 2. Daniel Hillier (SUI), -19 3. Ángel Hidalgo (ESP), -15 . Adrian Meronk (POL) ...................................... 15. Nacho Elvira (ESP) -10 . Patrick Reed (EE.UU.), -8 42. Rory McIlroy (IRN), -4