Mucho antes de inventar las fábricas, nuestros antepasados ya convivían con un enemigo invisible. Los científicos creen que pudo influir en cómo evolucionó nuestro cerebro
El análisis de dientes fósiles revela que nuestros antepasados estuvieron expuestos al plomo mucho antes de la industria. Los investigadores sospechan que este metal tóxico pudo ejercer una presión inesperada sobre la evolución del cerebro humano.