“Esta es una casa de vacaciones, algo distinto de lo que hacemos habitualmente en Madrid”, nos dice Blanca Alonso Ramos, directora de Nuevos Desarrollos del reconocido estudio Ábaton, que este año festeja su aniversario número treinta. “El clima cálido y el entorno tan verde de Sancti Petri, a pocos kilómetros de Cádiz, pedían una arquitectura abierta y volcada al exterior, resuelta con pocos materiales y sin transiciones abruptas entre los espacios”.Pensado para una familia de seis, el proyecto propone que estar juntos no signifique estar siempre en el mismo lugar: los ambientes se suceden, se abren y se encuentran, mientras el jardín se convierte en una extensión natural de la casa, donde la brisa del mar se cuela entre los pinos y las galerías ofrecen la oportunidad de relajarse como en la playa. Trabajamos con puertas antiguas, maderas apenas cepilladas y materiales sin tratar, buscando un efecto rústico, cálido y vivido. El objetivo fue que primaran lo sensorial y la pátina del tiempo.Blanca Alonso Ramos, directora de Nuevos Desarrollos en estudio ÁbatonLa arquitectura, contenida en pocos materiales y superficies continuas, deja que sean las texturas, las piezas recuperadas y la luz las que construyan su carácter de casa serena, pero también curtida, hecha para disfrutar más que para contemplar. Entorno playero“En un guiño al color arena de Cádiz, la caja en tonos de piedra clara busca transmitir calma, amplitud y continuidad con el entorno, algo que refuerzan las vistas al exterior”, cuentan desde Ábaton.“Hicimos el ejercicio de incorporar en los distintos ambientes materiales recuperados de la zona para darle al conjunto cierto carácter árabe-español, en consonancia con la arquitectura local”.Doble galeríaEn la galería central, vigas de madera recuperada llevan por encima un panel de mimbre que da sombra y protección. “Las vistas al campo de golf traspasan la casa gracias a este volumen con ventanas corredizas a cada lado”, dice Alonso Ramos.“Estamos en los alrededores de Cádiz, donde es imposible ignorar la fuerza del sol y los vientos del Atlántico. Por eso la casa tiene galerías bien resguardadas, así como opciones exteriores hacia el sur, para los días frescos; y hacia el norte, para los calurosos”Noble como pocos, el ladrillo se usó para todos los pisos exteriores, incluido el borde de la pileta revestida en piedra caliza. Además de armar el jardín con plantas bien adaptadas a la zona, el equipo de paisajistas del estudio Ábaton procuró respetar el pinar del terreno, que es parte de un campo de golf. “La continuidad entre la cocina y el comedor exterior se consolidó con un mismo piso. Se hizo con ladrillos recuperados de antiguas casas en Jerez y Sevilla, ciudades próximas a Sancti Petri, donde está esta obra”.Unidad materialTambién resueltos con pocos elementos, los cuartos exhiben una lectura despejada: “Priorizando la amplitud y los volúmenes limpios, resolvimos los ambientes con poco. Por ejemplo, en este cuarto que puede alojar hasta seis personas, el espacio central queda liberado, y una pieza amurada es tanto escritorio como mesa de luz”.“Acá, como en toda casa de verano, se vive descalzo. Por eso elegimos un piso de cemento pulido con resina, comodísimo para caminar y también fácil de limpiar, porque está hecho sin juntas”.Además, el proyecto contempla decisiones vinculadas al clima, también en el interior: “Como esta es una zona de mucha humedad, hicimos puertas con un entramado de mimbre para mantener los placares ventilados. Luego, pintamos esa nueva textura con los tonos del panel de madera”, explican en el Estudio.Hecha en obra con un diseño escalonado, la mesa de luz cobra altura para continuar como vanitory dentro del dormitorio.Un pequeño balcón terraza funciona como extensión del cuarto principal y resguarda la intimidad del baño en suite.