Las tribulaciones del millonario estoico

Wait 5 sec.

Érase una vez la disciplina. El trono del esfuerzo. Madruga, haz ejercicio, invierte, explota tu mejor versión, adiestra tu cuerpo y mente para ser invulnerable. Esculpe la realidad con el cincel de tus pensamientos. En nombre de la filosofía estoica, con un repertorio de citas de Marco Aurelio siempre a punto, los nuevos centuriones del triunfo —hoy sin túnica ni camiseta— ofrecen desde sus tribunas virtuales consignas, vídeos, cursos, libros y conferencias con técnicas infalibles para tomar las riendas de tu vida. No lo dudes, eres jinete de las adversidades, capitán de tu destino. Por suerte es verdad; la mala noticia es que también es mentira. Los genuinos estoicos griegos y romanos insistían en distinguir entre lo que podemos controlar y lo que escapa de nuestras manos: los logros de la voluntad se equilibran con el peso de las circunstancias —salud, dinero, apoyos—. Aquellos filósofos antiguos exaltaban, es cierto, el trabajo interior. Pero no prometían que triunfarías, prometían que el éxito te daría igual. Fortalecimiento, resignación y esfuerzo eran los ingredientes de su receta para alcanzar el sosiego: “Hay que abstenerse de buscar riquezas fuera de uno mismo”. Seguir leyendo