La salud mental es una parte fundamental del bienestar: determina cómo pensamos , sentimos, nos relacionamos y enfrentamos los desafíos cotidianos, entre otras cosas. En los últimos años, la conversación pública sobre este tema ha cobrado gran relevancia y ha dejado de ser tabú para muchos , algo que puede haberse visto impulsado por el aumento de la incertidumbre, la presión laboral y académica, la conexión constante a las redes sociales y la dificultad para desconectar. Los trastornos de ansiedad son hoy de los más comunes en el mundo en cuando a salud mental. Según la Organización Mundial de la Salud, (OMS) en 2023 afectaron a 470 millones de personas, mientras que casi una de cada siete personas convivía con algún trastorno mental. Por otro lado, el estrés, aunque no siempre alcanza la categoría de trastorno, puede alimentar la ansiedad cuando se prolonga en el tiempo y desborda los recursos de la persona para gestionarlo, algo que genera gran angustia y malestar . Ante esta realidad, cobra mucha importancia tener herramientas psicológicas sencillas que pueden aplicarse en momentos en los que afecta la ansiedad y el estrés. La psicóloga Alba Cardalda , especializada psicología aplicada, siálogo interno, comunicación y toma de decisiones en contextos profesionales, propone una estrategia que puede ayudarnos cuando sufrimos este tipo de problemas de salud mental. Sobre la tendencia de la mente a anticipar peligros y estar en constante preocupación, Cardalda indicaba en una conferencia para BBVA: «Decía Séneca que sufrimos mucho más en nuestra imaginación que en la realidad y esto ocurre porque nuestro cerebro está diseñado para fijarse en aquellos elementos o factores que pueden suponer un peligro o una amenaza. Porque en realidad el objetivo de nuestro cerebro es mantenernos con vida, no felices». Así, explicaba que esto era muy útil hace miles de años «porque realmente los peligros que había podían significar la muerte, nos podíamos morir, pero a día de hoy estos peligros no son tantos ». Esto implica que nos preocupemos por cosas que aún no han ocurrido, que imaginemos sucesos a los que les tenemos miedo y que la incertidumbre se adueñe de nuestra mente, causando angustia sin que haya un problema real presente. Por ello, cuando nuestra mente sobrepiensa, tiene incertidumbre por el futuro o crea «escenarios que nos están generando ese malestar, esa ansiedad o ese estrés » hay algo que podemos hacer para intentar evitarlo. «Una de las cosas que podemos hacer es volver al aquí y al ahora , y una de las estrategias que más sirve para esos momentos es intentar activar al máximo nuestros sentidos». De esta forma, la psicóloga propone utilizar una técnica basada en ellos porque son los que nos conectan con el presente, «con nuestro cerebro y con nuestras emociones». Con esta idea sobre la mesa, Cardalda recomienda un ejercicio práctico donde se usan los sentidos con una secuencia de 5-4-3-2-1: «Lo que podemos hacer, por ejemplo, es buscar cinco objetos, me lo invento, que sean redondos, que estén en la habitación, en el lugar donde estoy. Aquí activamos la vista, después cuatro sonidos para activar el oído. Después tres cosas que podamos tocar, dos cosas que podamos oler y una cosa que podamos degustar». Sobre el efecto de la técnica, la profesional detalla que «esa activación» de los sentidos «es lo que hace que el cerebro deje de divagar y deje de viajar, y vuelva al momento presente », algo que puede ayudarnos a que la ansiedad se calme en determinadas circunstancias.