Isabel Allende gana el Premio Planeta 2026. La escritora chilena entra así en la historia de los galardones y escribe un nuevo hito en su trayectoria personal. Recibe este premio por la novela 'La hora antes del alba' , la continuación de su famosa saga de 'La casa de los espíritus'. La importancia de este reconocimiento convierte su obra en objeto de deseo entre los lectores de todo el mundo. Sus libros, obras de teatro y cuentos infantiles ganarán espacio en las bibliotecas, librerías y las listas de próximas lecturas de miles de personas. Parte de esta atención también se dirige a su persona. A sus 84 años, toma muchas facetas de su vida privada como fuente de inspiración para sus libros. Los lectores desean tener un mayor contexto de su infancia, su exilio de Chile o sus negocios para comprender de forma profunda los textos. El tema económico está entre las posibles preguntas que se pueden hacer los lectores sobre la escritora. La curiosidad es mayor cuando se recuerda que el ganador del Premio Planeta recibe un premio de 1 millón de euros. Isabel Allende recibirá un millón de euros a modo de adelanto por los beneficios que la novela genere en los próximos meses. La cuantía del bote, más los beneficios por el aumento de las ventas de otras obras de su catálogo, pronto llegarán a su cuenta, alimentando el patrimonio de la chilena. Esa cantidad está prácticamente libre de impuestos, ya que la Agencia Tributaria considera los premios literarios de una forma especial. Como se ha adelantado, el millón de euros es un adelanto de los beneficios, y no un ingreso arbitrario como se ofrece en otro tipo de concursos. Con todo esto, ¿en qué lugar quedan los números para Allende? La propia escritora reveló el año pasado en una entrevista concedida a ' Telva ' que apenas tiene propiedades a su nombre. Aunque la gente la reconozca como una escritora de éxito, «verdaderamente tengo una vida súper sencilla», afirmó. Esta vida sencilla, sin grandes lujos ni obligaciones, pasa por un verdadero rechazo de la ostentación. «Ahora no quiero cosas materiales. Mi casa es simple. Tengo un coche que tiene 15 años ya y no lo pienso cambiar. El teléfono, el ordenador, todo es viejo porque me voy a ir de este mundo muy pronto. No quiero coleccionar libros, no quiero coleccionar ropa», confesó. En otras conversaciones con la prensa ha reconocido que compró su pequeña casa cuando se separó de su exmarido, Willie Gordon. No se esperó tener que compartir aquel hogar unipersonal con otra persona cuando se casó con Roger Cukras. La pareja pasó allí el confinamiento de 2020. La mujer octogenaria entiende que le queda poco tiempo de vida y que allá donde vaya al morir no podrá utilizar los bienes materiales que aquí reúna. «Todo se me ha simplificado». Eso sí, todavía se siente con vitalidad para seguir escribiendo y disfrutando de experiencias como el Premio Planeta: «Me veo a mí misma como una mujer mayor, no me veo anciana, me veo vieja, que es distinto. La ancianidad es cuando uno depende de otras personas. Yo todavía tengo independencia, estoy muy sana y muy fuerte. Soy una vieja fuerte».