El rover Perseverance de la NASA supera el récord de navegación autónoma en Marte tras rebasar los 45 kilómetros que ostentaba el Opportunity

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Explorar otro planeta no consiste únicamente en aterrizar sobre su superficie. También es necesario desplazarse por terrenos desconocidos, evitar obstáculos y localizar lugares que puedan revelar secretos sobre su pasado. Aquí entra en juego el rover Perseverance, que ha demostrado hasta dónde puede llegar este tipo de vehículos. De hecho, dicho vehículo de la NASA ha recorrido ya 45,22 kilómetros sobre la superficie de Marte, una distancia que lo convierte en el rover con mayor recorrido acumulado en otro planeta y que supera la marca establecida por su predecesor, Opportunity.Lo que más llama la atención de este logro ha sido la rapidez con la que se ha conseguido. Perseverance alcanzó el récord el 11 de octubre de 2026, durante su día marciano número 2.006, tras aproximadamente cinco años y medio de actividad. Opportunity, por su parte, necesitó casi 15 años en recorrer los 45,16 kilómetros que constituían la anterior marca histórica. La diferencia deja de manifiesto los avances en ingeniería y automatización, que están permitiendo que las misiones espaciales sean cada vez más eficientes.AutoNav, la tecnología que permite a Perseverance moverse por Marte Gran parte de este progreso se debe a AutoNav, un sistema que permite al rover tomar decisiones durante sus desplazamientos sin esperar instrucciones desde la Tierra. Sus cámaras examinan el terreno, identifican posibles peligros y generan representaciones tridimensionales del entorno. A partir de esa información, el software calcula cómo avanzar de forma segura hacia los destinos seleccionados por los científicos.Esta capacidad cobra mayor importancia porque las comunicaciones entre Marte y la Tierra sufren retrasos que impiden controlar cada movimiento en tiempo real. En lugar de depender de órdenes constantes, Perseverance puede evaluar determinadas situaciones y adaptar su recorrido de manera autónoma. Según la NASA, esta tecnología ha intervenido en más del 90 % de la distancia que ha recorrido el vehículo.La evolución respecto a las primeras misiones es considerable. Sojourner, el pequeño robot explorador que llegó a Marte en 1997, trabajaba con una capacidad de análisis mucho más limitada. Mientras aquel vehículo utilizaba alrededor de 20 puntos de medición para evaluar el terreno, Perseverance procesa unos 600.000 cada vez que analiza su entorno. Además, puede desplazarse hasta 412 metros durante una jornada marciana, lo que le permite cubrir grandes extensiones y dedicar más tiempo a investigar lugares de interés.No obstante, la verdadera importancia de estos kilómetros no está únicamente en la marca conseguida. Perseverance recorre el cráter Jezero para reconstruir la historia geológica de Marte y averiguar si alguna vez existieron condiciones favorables para la vida. Durante su misión ha recogido 29 muestras de rocas y suelo, algunas procedentes de materiales que tienen cerca de 4.000 millones de años. Estos vestigios podrían conservar información sobre etapas muy antiguas del planeta.El rover de la NASA investiga posibles rastros de vida microbiana Uno de los brazos robóticos del rover Perseverance analizando rocas en MarteUno de los descubrimientos que más interés ha despertado es una posible biofirma detectada en una roca bautizada como Cheyava Falls. Aunque podría contener indicios relacionados con una antigua actividad biológica, los científicos todavía no consideran que sea una prueba concluyente de la existencia de vida marciana.La investigación continuará durante los próximos años. La NASA ha autorizado una ampliación de la misión hasta aproximadamente 2028, año en el que el rover seguirá explorando nuevas formaciones geológicas. Su próximo recorrido incluye zonas donde podrían encontrarse evidencias de antiguos sistemas hidrotermales, en los que el agua caliente interactuaba con las rocas.Paralelamente, los ingenieros están perfeccionando el software de navegación para reducir el número de maniobras innecesarias y mejorar la orientación mediante mapas obtenidos desde la órbita marciana. El objetivo es que los futuros vehículos puedan recorrer mayores distancias cada día y explorar regiones más amplias con menos intervención desde la Tierra.