Una sola neurona puede extenderse mucho más de lo que crees. Un equipo de investigadores ha reconstruido una en un ratón cuyo axón, la prolongación que transmite señales, suma 70,32 centímetros entre sus ramificaciones. Es la mayor longitud descrita hasta ahora para una neurona de este animal. Eso sí, conviene aclarar que no se trata de un cable recto de ese tamaño, sino de la longitud acumulada de su recorrido.El hallazgo forma parte de una investigación sobre el locus coeruleus, una pequeña región del cerebro cuyo nombre significa "lugar azul". Sus células liberan noradrenalina, un mensajero químico que interviene en la atención, el aprendizaje y la respuesta al estrés. El trabajo muestra que sus neuronas se reparten funciones y envían señales a destinos diferentes.Todo lo que tienes que saber El «lugar azul» tiene distintas rutas para enviar sus mensajes Qué puede aportar al estudio de las enfermedadesEl «lugar azul» tiene distintas rutas para enviar sus mensajesSegún el estudio del Instituto Allen, publicado en Nature, la posición de estas neuronas guarda relación con sus conexiones y su actividad. Para comprobarlo, los investigadores combinaron imágenes, análisis genéticos y registros de actividad neuronal con pruebas de comportamiento en ratones. Así pudieron relacionar la estructura de las células con lo que ocurría mientras los animales tomaban decisiones. Suscríbete a la newsletter de Andro4allReconstruir estas conexiones permite estudiar por dónde circulan las señales, un objetivo que también persiguen trabajos como el mapa del sistema nervioso de una mosca con más de 166.000 neuronas. En este caso, el equipo encontró dos grandes direcciones: las células de la parte superior conectaban principalmente con la corteza cerebral, mientras que las inferiores lo hacían con el tronco encefálico y la médula espinal.La diferencia también apareció durante las pruebas. Las neuronas superiores se activaban cuando los ratones cambiaban de elección y ante diferencias entre la recompensa esperada y la obtenida, señales que ayudan a aprender. En cambio, las inferiores presentaban mayor actividad de fondo cuando los animales ignoraban estímulos que podían anunciar una recompensa. Por tanto, no todas respondían de la misma manera. La neurona de récord ilustra hasta dónde pueden llegar estas conexiones. Se extendía por una amplia superficie de la corteza, pero dejaba fuera el cerebelo, el tronco encefálico y la médula espinal. Es decir, su alcance era selectivo. Esto cuestiona la idea de que esta región funciona únicamente como un emisor que distribuye el mismo mensaje por todo el cerebro.Qué puede aportar al estudio de las enfermedadesLa noradrenalina ya es una diana de medicamentos utilizados frente a la depresión, la ansiedad y el TDAH. Además, las neuronas de esta región figuran entre las primeras que degeneran en el alzhéimer. Conocer mejor su organización podría ayudar a investigar tratamientos dirigidos a circuitos concretos, aunque el trabajo todavía no demuestra esa aplicación. Un reloj nuclear de torio creado en Viena perdería un solo segundo en 30 millones de años, y es el primero capaz de corregirse a sí mismo sin ayuda humanaPor ahora, el resultado es un mapa más detallado de un sistema que influye en cómo prestamos atención y aprendemos. La investigación se ha realizado en ratones, por lo que queda por determinar hasta qué punto esta organización se reproduce en humanos. Tampoco presenta un nuevo fármaco: aporta información para orientar futuras investigaciones.