La independencia de los hijos suele relacionarse con tristeza, soledad y pérdida de propósito. Sin embargo, una investigación realizada con más de 43.000 padres europeos encontró que quienes viven sin sus hijos presentan niveles de felicidad similares a quienes todavía conviven con ellos. La salud y la autonomía resultaron mucho más importantes para el bienestar.