Co-op Legal Services vigila con IA las llamadas de sus empleados en Reino Unido: un modelo de OpenAI evalúa más de 50 aspectos y pone aprobado o suspenso

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La inteligencia artificial está transformando el mundo laboral a un ritmo acelerado, pero no siempre de la manera que esperan los trabajadores. Mientras muchas empresas apuestan por esta tecnología para automatizar tareas y mejorar la productividad, otras están comenzando a utilizarla para supervisar de forma exhaustiva el comportamiento de sus empleados. Un ejemplo reciente es el de Co-op Legal Services, una empresa de servicios jurídicos del Reino Unido que, según una investigación publicada por The Guardian, estaría utilizando modelos de IA para grabar y analizar las conversaciones de sus trabajadores con los clientes.El sistema emplearía un modelo de OpenAI capaz de evaluar más de 50 aspectos diferentes de cada llamada telefónica, asignando puntuaciones de aprobado o suspenso en función de determinados criterios. De esta manera, las interacciones entre empleados y clientes se convierten en datos que pueden analizarse y utilizarse para medir el rendimiento individual. Según los testimonios recogidos por The Guardian, algunos trabajadores pueden pasar varias horas al día bajo la supervisión de dicho modelo, dependiendo del tiempo que dediquen a atender llamadas.Cuando la inteligencia artificial convierte cada conversación en una evaluación La IA ha llegado para quedarse, pero ciertas prácticas por parte de algunas empresas están generando controversiaLa preocupación de los empleados no se limita a la existencia de controles de calidad, una práctica habitual en muchos sectores. El problema está en el alcance de la vigilancia. Uno de los trabajadores entrevistados describió el sistema como una experiencia opresiva y distópica, al considerar que cada palabra pronunciada puede ser objeto de análisis. Esta sensación de ser constantemente observado plantea interrogantes sobre la privacidad y el impacto psicológico de la inteligencia artificial en el entorno laboral.El caso de Co-op Legal Services no es aislado. En Estados Unidos, una encuesta citada en el artículo original señala que aproximadamente el 61 % de los lugares de trabajo ya utiliza herramientas de análisis basadas en inteligencia artificial para evaluar la productividad de sus empleados. Otras grandes compañías también están experimentando con sistemas similares. Burger King, por ejemplo, comenzó a utilizar auriculares equipados con IA para analizar la amabilidad de las interacciones con los clientes y proporcionar instrucciones mediante un chatbot llamado Patty. Por su parte, Meta generó controversia al introducir una herramienta destinada a registrar las pulsaciones del teclado y la actividad en pantalla de sus trabajadores para entrenar sus modelos de IA, aunque posteriormente decidió pausar su implementación. Un director gasta 1,5 millones de dólares en una película navideña hecha con IA y asegura que se ha ahorrado decenas de millones frente a un rodaje tradicionalEstas iniciativas reflejan una tendencia preocupante: la inteligencia artificial no solo se utiliza para automatizar tareas o sustituir determinados puestos de trabajo, sino también para los mecanismos de supervisión. Cuando cada conversación, acción o pausa puede convertirse en una sucesión de indicadores cuantificables, dejando en un segundo plano factores humanos difíciles de medir, como la empatía, la capacidad de resolver situaciones inesperadas o el criterio personal.Transparencia y derechos laborales ante el avance de la IADesde Co-op Legal Services, han defendido que la IA constituye una parte importante de sus procesos de control de calidad y han asegurado que se utiliza como herramienta de apoyo, no como un sistema de toma de decisiones. No obstante, esta explicación no despeja las dudas sobre cómo se interpretan las evaluaciones, quién controla los resultados y qué consecuencias pueden tener para los empleados.John Chadfield, representante nacional del sindicato Communication Workers Union, también ha cuestionado los efectos de estas tecnologías; advierte de un posible deterioro en las prácticas laborales y un aumento injustificado de la presión laboral.