Anthropic revela que sus contrataciones técnicas junior han caído del 27% al 9% desde 2025 en un informe sobre cómo la IA está cambiando su forma de trabajar

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Multitud de protagonistas vinculados a la industria de la inteligencia artificial, ya sean jefes de laboratorio, directores técnicos o meros desarrolladores, hablan del potencial transformador que alberga la IA de cara a la evolución tecnológica de los próximos años. Un escenario que, sin embargo, no llega solo con promesas favorables y soluciones inmediatas a problemas cotidianos. Junto a esa capacidad generadora emerge la preocupación por el tejido laboral tal como se conoce hoy en día.Figuras como Bill Gates han alertado del riesgo de una destrucción de empleos generalizada en ámbitos en los que el pensamiento y la ejecución resultan clave, pues apuntan a ser áreas en las que los sistemas algorítmicos pueden alcanzar una capacidad equiparable a la humana. Ahora, asistimos a la confirmación, con datos, de un primer esbozo de lo que la inteligencia artificial puede suponer con cifras salidas de uno de los laboratorios de referencia, Anthropic, desarrollador de Claude.La institución que preside Dario Amodei publicó el pasado viernes un informe recogido por TechCrunch en el que recopila algunos de los cambios internos que ha sufrido el grueso de personal que trabaja para la compañía y las modificaciones en materia de incorporaciones que también se han dado en los últimos tiempos. La empresa de inteligencia artificial predica con el ejemplo y trata de aprovechar las herramientas que le ofrecen los sistemas algorítmicos para mejorar sus flujos de trabajo. En ese sentido, ya hay señales que apuntan a lo que puede ser la organización empresarial de los próximos años.El desplome de los perfiles junior y el cuello de botella en la revisiónLa propia Anthropic reconoce que los datos que extrae de su organización podrían ser extrapolables a más sectores y empresas, ya que pueden servir de señal acerca de «cómo la IA transformará la organización del trabajo, la contratación y la demanda laboral en toda la economía». Entre los datos más destacados que figuran en su informe, la compañía creadora de Claude detalla cómo el auge de los agentes autónomos ha desplomado la contratación de perfiles noveles del 27% al 9% mientras incrementa las horas de coordinación humana y de reuniones.La automatización de tareas ha derivado en una disminución del volumen de personal en equipos técnicos, que ha pasado del 61% al 56% en poco menos de dos años y que según el propio informe obedece al hecho de que «las herramientas de codificación permiten cada vez más a los empleados no técnicos crear software por sí mismos».Un aspecto en el que no hay atisbo de sorpresa es en el aumento de la productividad dentro de Anthropic y que señala la memoria publicada por la compañía. La promesa de un incremento del caudal de operaciones que puede gestionar la IA está presente desde su primera aparición y los propios laboratorios que la desarrollan e implementan han visto esa expansión. Pero incluso ese aspecto tiene su contrapartida.En Anthropic algunos empleados señalan que actualmente ya no realizan las funciones que tenían asignadas tiempo atrás, sino que lo que hacen es vigilar y revisar el trabajo que producen agentes autónomos. La parte negativa se encuentra precisamente en la limitación de manos y personal humano para afrontar la revisión de todo el volumen de resultados que generan los asistentes.Más reuniones para gestionar el aluvión de productividadEn su reporte, el propio laboratorio catalogaba la atención y el juicio humanos como uno de los «cuellos de botella» más importantes que surgen en este momento, pues revisar y organizar todo el código generado resulta imposible para la plantilla. Una tarea que se antoja imprescindible pese a que Anthropic no duda de la calidad del trabajo de sus sistemas autónomos, si bien asume la exigencia de control: «Más código no significa necesariamente mejor código ni mayor impacto en el negocio», refleja el texto.En un momento en que se está produciendo la reestructuración del trabajo interno en el propio laboratorio, el informe también señala que esa necesidad de aclarar conceptos y operativas ha llevado a un incremento del tiempo de reuniones de los empleados convencionales, que ha aumentado en un 20% con respecto al año anterior. Empleados y laboratorio consideran que esas juntas son imprescindibles para acotar la actuación de los empleados y de cara a la «confianza y la responsabilidad humanas».Puede resultar paradójico, pues la promesa de la IA se basa en que la automatización reduce el tiempo de decisión y agiliza la jornada laboral. Sin embargo, el camino hasta completar esa promesa pasa, incluso en la compañía presidida por Dario Amodei, por un periodo en que las reuniones han ganado peso en la agenda de los empleados, aunque en ellas participan cada vez menos perfiles junior o de entrada.