La vida de Mónica Requeijo dio un giro radical tras la muerte de su padre. De trabajar como ingeniera agrícola en un centro de investigación de drones pasó a hacerse cargo de una explotación ganadera en la Serra do Xistral, en Lugo, con 117 cabezas de ganado y sin experiencia práctica para gestionar esta empresa que había pertenecido a sus abuelos. Seguir leyendo....