‘Street Fighter’ (★★½☆☆) es un festival de acción y fan service que deja a medias

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Uno de los videojuegos de peleas más famosos de todos los tiempos, Street Fighter, regresa por fin a los cines con una nueva película live-action. El proyecto había levantado muchísima expectación entre los fans, como es lógico. Pero también mucho temor porque, hasta ahora, la franquicia no había logrado estrenar un solo largometraje en imagen real de una calidad aceptable. La más famosa es la cinta de los años 90 protagonizada por Jean-Claude Van Damme pero, dejando de lado su gran componente nostálgico, deja mucho que desear.Con la firme intención de revertir esto llegaba la nueva Street Fighter. Ambientada en 1993, la historia sigue a los luchadores callejeros Ryu y Ken Masters. Distanciados entre sí, se ven arrastrados de nuevo al combate cuando la misteriosa Chun-Li los recluta para el próximo Torneo "World Warrior", un enfrentamiento brutal de puños, destino y furia.Todos los grandes luchadores del planeta se reúnen para participar y convertirse en el nuevo campeón. Sin embargo, tras esta gran batalla se esconde una conspiración mortal que los obliga a enfrentarse tanto entre ellos como a los demonios de su pasado. Y si no lo logran... ¡será el fin de la partida!Hecha por y para fansA pesar de sus legiones de fans, las historias de Street Fighter nunca han brillado por su componente narrativo. Los juegos, como es normal, siempre lo han dado todo en su apartado de acción, dejando las historias más de lado. Y eso mismo es lo que sucede en la película de Street Fighter.El guion es flojo, con una historia que se mueve a trompicones y con un ritmo bastante irregular. Sus diálogos son también bastante pobres y, por momentos, ridículos hasta el exceso. Las tramas se abren y se cierran sin ton ni son, a veces sin que haya ningún tipo de coherencia e incluso olvidando puntos que parecían importantísimos y no llegan a nada. Y aunque busca darle algo de trasfondo a sus protagonistas mostrando sus inseguridades a corazón abierto, Street Fighter es tan profunda como un charco.Pero en realidad nada de esto importa demasiado. O no al menos para el sector del público al que va dirigida la película. Porque Street Fighter es sencillamente un ejercicio de nostalgia y fan service. Una película de serie B bañada en esteroides y pensada para sacar sonrisas y aplausos entre los más aficionados a los juegos. Por eso, nos deja un desfile de personajes míticos de la franquicia que, con mayor o menor peso en la historia, a buen seguro regalan algún que otro guantazo.Ver a los luchadores del videojuego cobrar vida es una gozada para aquellos que alguna vez lo hayan probado. Todos los actores se han entregado en cuerpo y alma al material, algo muy de agradecer en un filme así. Su reparto es, de hecho, uno de los elementos que más brilla del proyecto. Y, además, se nota mucho el cariño puesto en la producción porque hay mil y un detalles para los ojos (y oídos) más atentos que solo los verdaderos fans sabrán apreciar.Acción y diversión que deja a mediasMás allá de ver a personajes de videojuego desenvolverse en carne y hueso con una historia bastante absurda de por medio, de lo que se trata en Street Fighter es de ver una auténtica película de acción. Y, al menos en eso, el filme no lo hace mal. Las peleas son abundantes de principio a fin, dejando una retahíla de mamporros, puñetazos, patadas e incluso disparos y persecuciones.Es verdad que se echa bastante de menos algo de ambición extra, con un estilo más moderno. Si hubieran adoptado la manera de rodar de filmes estilo John Wick, con planos y coreografías más largas, en lugar de un montaje frenético y lleno de cortes tan heredero de los 90, Street Fighter se habría visto aún más espectacular. Pero al menos cumple con lo que promete. Además, hay varias secuencias en animación 2D que son una maravilla, sin duda los mejores segmentos de la película. Ojalá toda la cinta hubiera sido así porque es impresionante.También es reseñable, y muy sorprendente, el humor del que hace gala Street Fighter. Es verdad que no siempre está equilibrado y que una cantidad muy importante de chistes no entran del todo bien. Además, a ratos se quiere tomar enserio a sí misma y eso no le hace ningún favor. Pero cuando se entrega al ridículo y la tontería, el filme se crece. Uno de los grandes ejemplos es una divertidísima pelea de Ryu y Ken en una habitación de hotel.Uno de los problemas más notables de Street Fighter, y que sí va a importar y molestar incluso a los más fans, es que el filme termina a medias. La cinta presenta un par de tramas principales muy interesantes, pero cuando llega el final solo una de ellas parece haber acabado. Es un final pensado para hacer una secuela, pero es excesivamente abierto y abrupto. De repente, se siente como media película en lugar de una completa.En definitiva, Street Fighter se convierte en una buena adaptación de los juegos que será muy apreciada por los fans porque es la mejor película de la saga que se ha hecho en imagen real. Eso sí, a quien no esté familiarizado con la franquicia le resultará ridícula y vacía. Un blockbuster de acción con muchas peleas y efectos especiales, que destaca por un reparto totalmente entregado pero que peca de un guion flojísimo y de una historia que no deja una conclusión satisfactoria.Seguir leyendo: ‘Street Fighter’ (★★½☆☆) es un festival de acción y fan service que deja a medias