Un reloj puede ser extraordinariamente preciso, pero podría necesitar otro aparato para mantenerse ajustado. Esto es lo que un equipo de la Universidad Tecnológica de Viena acaba de cambiar. Han conseguido que un reloj nuclear corrija por sí solo las desviaciones mientras funciona.El prototipo utiliza torio y luz láser, y se ha mantenido estable durante más de 24 horas sin intervención. El avance, publicado en Nature, permite mantener esa precisión sin depender de otro reloj atómico para corregirse.Un cristal de torio que detecta cuándo se desvía el láser Los investigadores de la Universidad Tecnológica de Viena, junto al equipo de laboratorio utilizado para desarrollar un reloj nuclear de torio | Fotografía: TU WienLa clave está en una propiedad poco habitual del torio-229. Dentro de sus átomos, el núcleo puede pasar entre dos estados de energía utilizando luz láser. En la mayoría de los elementos haría falta mucha más energía para lograr algo parecido.Los científicos iluminan un cristal que contiene torio. Cuando el láser tiene la frecuencia adecuada, los núcleos absorben su luz. Si esa frecuencia cambia ligeramente, por ejemplo, debido a una variación de temperatura, la cantidad de luz absorbida disminuye.Ahí es donde aparece la novedad: el propio reloj detecta esa diferencia y ajusta el láser automáticamente. Es parecido a un músico que escucha cuándo su instrumento desafina y vuelve a afinarlo, solo que aquí la corrección se realiza sin parar y con una exactitud difícil de imaginar.El equipo dirigido por Thorsten Schumm ya había logrado activar núcleos de torio mediante láser en 2024, junto con investigadores alemanes. Entonces, sin embargo, necesitaba conectarlos a un reloj atómico óptico convencional. El nuevo montaje permite funcionar sin esa referencia externa permanente.No es la única vía que se investiga para medir el tiempo, pues también existen relojes cuánticos que utilizan los átomos de una forma muy diferente. En Viena, la apuesta consiste en aprovechar la estabilidad del núcleo.¿Es realmente más preciso que los mejores relojes atómicos?Todavía no. Durante un día de mediciones, el equipo obtuvo una precisión equivalente a desviarse aproximadamente un segundo en 30 millones de años. Es una estimación calculada a partir de esas pruebas; no significa que el reloj haya funcionado durante millones de años.De hecho, un reloj atómico de lutecio desarrollado en Singapur ha batido recientemente un récord de precisión que el prototipo vienés todavía no alcanza. La importancia de este último está en su capacidad para mantenerse ajustado sin ayuda.Los núcleos son más de 10.000 veces más pequeños que los átomos y resultan menos sensibles a ciertas alteraciones externas. Con cristales mejorados y láseres más potentes, los investigadores confían en aumentar considerablemente su precisión.Más adelante, instrumentos así podrían detectar cambios minúsculos que hoy pasan desapercibidos y ayudar a estudiar las leyes de la física. La carrera por medir mejor también impulsa sensores cuánticos capaces de registrar campos eléctricos con enorme detalle, aunque se trata de una tecnología distinta.Por ahora, queda mejorar el dispositivo y demostrar hasta dónde llega su precisión. Lo que Viena sí ha conseguido es resolver un problema fundamental: que su reloj nuclear sea capaz de corregir el ritmo sin recurrir constantemente a otro.