Ser cristiano pasa factura

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Hace cincuenta y tantos años, en los estertores de la dictadura, abanderar según qué causas podía acarrear serios disgustos: incluido algún riesgo para la integridad física. Conviene recordarlo en estos días agitados, en los que tantos activistas a la violeta vociferan por cualquier motivo ante órdenes contradictorias que confunden a las «fuerzas (no tan) represivas». Asunción Milá de Salinas (1919-2026), que así gustaba de anunciarse, era todo lo contrario a una aristócrata roja, que alguna había, ni una opositora de izquierdas al franquismo. Era una señora, en todo el esplendor del término, cuya acendrada fe católica le impedía aceptar la pena de muerte… y le sobraban arrestos para proclamarlo, molestara a quien molestase. «Ser cristiano pasa factura», dijo ayer Eduardo... Ver Más