El otoño en Sevilla es algo más que un periodo de transición, es la luz dorada saliendo por la puerta grande y es también un estallido de religiosidad popular pregonando nuevos días con cuentas de rosarios y cantos de campanilleros entre penumbras del amanecer. Llega el tiempo de las castañas y de las humeantes chimeneas proyectando hacia lo alto el incienso de una nueva estación. Viene un tiempo de mañanas tempranas que bostezan y se desperezan en plena oscuridad. Entramos en un periodo donde la ciudad vuelve a reencontrase con sus ritos de siempre. Viene igualmente la urbe, cual cruz de guía, caminando lenta hacia el día de Todos los Santos, dispuesta a reencontrarse con el recuerdo de tantos fieles... Ver Más