Hay un sinfín de teorías sobre el efecto de los domingos en nuestra sociedad. Hasta que cada semana experimentamos una depresión ante la llegada del lunes que va mucho más allá de la pereza de un despertador que suena a las 7 de la mañana. Esas crisis esconden unas causas a menudo más profundas como la soledad no deseada (de la que uno se da cuenta cuando para) o la falta de motivación en el trabajo. Nos sentimos irritables, nerviosos y hasta vacíos. Si llueve, melancólicos. Como tan sólo hayamos 'aprovechado' el fin de semana para realizar las tareas de la casa o preparar las fiambreras para llevarla a la oficina, el abismo se acentúa. En el diccionario, desconectar va... Ver Más