Patrick Garner señala a las empresas que pierden técnicos de climatización: «Si no haces crecer a tu equipo, solo lo estás alquilando»

Wait 5 sec.

Patrick Garner pone una parte de la responsabilidad de conservar técnicos de climatización en sus propias empresas. Su propuesta empieza por lo que ocurre después de contratar: enseñar, acompañar y permitir que el trabajador avance. El responsable de operaciones de Cardinal Plumbing Heating & Air, en Virginia, defendía dedicar recursos al aprendizaje de la plantilla cuando hablaba de las dificultades del sector para mantener a sus profesionales.«Si no haces crecer a tu equipo, solo lo estás alquilando», afirmó en una entrevista original de ACHR NEWS publicada el 22 de junio de 2025. La cita, traducida del inglés, era una advertencia a quienes incorporan personal sin darle un camino para mejorar. Garner reclamaba formación y respeto por el tiempo de los técnicos, junto con reconocimiento para las personas que enseñan a los compañeros nuevos.Su planteamiento cuestionaba la idea de que un recién llegado debe demostrar que merece ayuda antes de recibirla. La empresa tiene que enseñarle a trabajar y ofrecerle oportunidades para progresar. En Cardinal, esa discusión acabó teniendo una aplicación concreta: usar realidad virtual para practicar averías. Ese verano, la revista recogió cómo la compañía buscaba reducir los errores que obligaban a regresar a una vivienda después de haber atendido el aviso.Repetir la avería antes de volver a una casaLa empresa, que contaba con 45 empleados en el caso descrito, recurrió a la plataforma Interplay para crear sesiones de práctica. El origen de esa decisión estaba en los avisos repetidos por fallos de reparación. Las dificultades para contratar técnicos hacían valioso el tiempo disponible, pero corregir un error también exigía enseñar. Los profesionales veteranos debían detener parte de su trabajo para acompañar a quienes necesitaban ayuda.Garner relató el caso de un técnico que tropezaba con el mismo problema en varias visitas. En la simulación pudo repetir el procedimiento mientras su responsable observaba dónde se equivocaba. Esa posibilidad permitía localizar el paso que estaba fallando antes de volver a atender una instalación real. Como sucede en las averías domésticas, identificar la causa del problema determina qué intervención tiene sentido y cuál puede dejarlo sin resolver.Las sesiones podían utilizar varios visores y mostrar a otros compañeros lo que veía quien realizaba el ejercicio. La herramienta creaba un espacio donde observar decisiones y comentarlas. La compañía afirmaba haber reducido a la mitad el tiempo de formación presencial. Esa cifra es un resultado comunicado por la propia empresa, sin una evaluación independiente aportada en el caso, y no permite trasladar el mismo ahorro a cualquier taller o instalador.Una herramienta que necesita a alguien enseñandoInterplay describe sus simulaciones como actividades con procedimientos, herramientas virtuales y respuesta a las acciones del alumno. Según el equipo compatible, se pueden utilizar en ordenador, tableta o con visor. La formación para los nuevos profesionales sigue requiriendo saber qué debe practicar cada trabajador. En el ejemplo de Cardinal, Garner observaba la sesión y relacionaba el error virtual con lo que el técnico había hecho durante sus visitas.El relato de la compañía también vinculaba el programa con la permanencia de técnicos en plantilla. Esa valoración formaba parte de su experiencia de gestión, sin demostrar por sí sola qué habría sucedido sin los simuladores. Ante la escasez de profesionales, su apuesta era ofrecer medios para seguir aprendiendo dentro de la empresa y tratar la formación como parte del trabajo, con atención de los responsables y tiempo para practicar.La declaración de Garner se entiende mejor al volver a ese técnico que repetía una avería. Para ayudarle, alguien tuvo que detectar el problema, preparar una práctica y mirar cómo lo resolvía. El visor proporcionaba el lugar para ensayar; la empresa debía hacerse cargo de enseñar a su trabajador. Esa era la responsabilidad que el directivo reclamaba cuando advertía de lo poco que dura un equipo al que no se permite crecer.