El proyecto de entoldamiento del puente de San Telmo continúa convertido en un verdadero quebradero de cabeza para el gobierno de José Luis Sanz. Lo que en un principio pretendía ser la culminación de una de las históricas reivindicaciones del Ayuntamiento hispalense para dotar de sombra a esta infraestructura sobre el río Guadalquivir ha terminado por transformarse en una iniciativa polémica por los retrasos acumulados y por el resultado estético de la estructura instalada en sólo una de las aceras, ya que la otra se descartó por la complejidad técnica que evidenció esta propuesta. El último revés lo acaba de sufrir estos días, que es cuando se ha cumplido el periodo de gracia concedido por la Gerencia de Urbanismo a la adjudicataria para la culminación de los trabajos de instalación de las velas, que a día de hoy se encuentran ya fuera de plazo y sin un horizonte claro para su término. La realidad es que en estos momentos las lonas siguen sin llegar al puente de San Telmo, donde los operarios ultiman el montaje de las piezas de las semibóvedas sobre las que se colocarán estas velas y que tuvieron que ser adaptadas por segunda vez al espacio disponible, ya que las primeras que se instalaron tuvieron que retirarse a las pocas horas porque sus medidas no coincidían con la asimetría de esta infraestructura. Otro fracaso más en un proyecto que debió estar culminado a principios de este verano y que luego, a petición de Heliopol, vio ampliado su plazo hasta este mes de octubre. En concreto, fue el pasado mes de julio cuando la Gerencia de Urbanismo dio curso a un modificado y una ampliación de tres meses en el calendario por el que se fijaba la fecha de finalización de la actuación para el 10 de octubre , es decir, antes del puente del Pilar. Sin embargo, la empresa encargada de la misma tampoco ha sido capaz de cumplir en esta ocasión con el encargo. A día de hoy, los toldos del puente de San Telmo acumulan ya diez días más de retraso sobre los plazos originales y desde el Ayuntamiento de Sevilla no se aventuran a dar una fecha exacta para que las lonas estén instaladas de forma definitiva en su lugar. Paradójicamente, este enésimo retraso y esta incertidumbre sobre los plazos coinciden con unas jornadas en las que ya se han empezado a retirar las velas colocadas durante la pasada primavera en las principales calles comerciales del Casco Antiguo para mitigar así los efectos de las altas temperaturas del verano. Ya se retiran, por ejemplo, en varias zonas como la calle Sierpes o la Plaza de San Francisco, mientras que paralelamente han comenzado los trabajos de montaje de la iluminación navideña . De hecho, ya pueden verse algunas de estas piezas decorativas en espacios emblemáticos como la Ronda Histórica o los Jardines de Murillo. A mediados del pasado mes de septiembre, el alcalde José Luis Sanz avisó de que la Gerencia de Urbanismo estaba analizando todos los detalles de lo ocurrido con el entoldamiento del puente de San Telmo de cara a reclamar los posibles perjuicios ocasionados. «Asumimos que es una obra compleja, pero ya se esta estudiando qué posibles responsabilidades se pueden exigir a la empresa », advirtió el regidor hispalense en el transcurso de una rueda de prensa. Anteriormente, Sanz también había mostrado su descontento con la forma en la que Heliopol estaba gestionando este contrato por valor de algo más de un millón de euros (IVA incluido). «Me habría gustado que la empresa fuera mucho más ágil y más eficaz, pero desgraciadamente no ha ocurrido así», señaló. Una serie de críticas con las que por primera vez el gobierno municipal ponía el foco en el trabajo de la adjudicataria como responsable del incumplimiento de los plazos anunciados. Heliopol, por su parte, que también es la empresa encargada de otra serie de contratos relevantes desde la perspectiva municipal como puede ser el del montaje la portada de la Feria de Abril, ha venido justificando los retrasos en la complejidad técnica del proyecto y en los imponderables surgidos a lo largo de estos meses de trabajo. Entre ellos destacaban las condiciones de trabajo impuestas por la Autoridad Portuaria, que debía dar su visto bueno a que se ocupara parte de la lámina del río para los anclajes; así como a la reducción de la jornada laboral de la plantilla a consecuencia de las altas temperaturas del verano. Además, y ya en clave interna, existía una cierta controversia por las numerosas ocasiones en las que se han tenido que paralizar los trabajos por eventos en la ciudad como el plan de Navidad, la Semana Santa, el acto de Netflix para presentar una de sus nuevas series y, más recientemente, la etapa de la Vuelta Ciclista a España.