Siendo una obviedad mil veces repetida en entrevistas y salas de prensa, no es menos cierto que las lesiones nunca vienen bien a ningún equipo de fútbol, pero algunas fastidian más que otras. Y la de Cristian 'Cuti' Romero llega en un momento en el que su figura como líder de la defensa del Atlético había convencido, incluso entusiasmado. El central argentino sufre una distensión muscular sobrevenida durante el partido de Liga jugado el sábado ante el Espanyol en Barcelona. No viajó a Alemania para jugar este martes ante el Stuttgart (21:00h, Movistar Liga de Campeones 2) en la tercera jornada de la fase de Liga de la Champions y lo más probable es que se pierda también los encuentros del campeonato doméstico ante Deportivo y Levante. Romero fue contratado para ocupar el puesto de Giménez, central que tras militar 13 años en el Atlético se marchó cedido en septiembre al Deportivo, club gallego recién ascendido a Primera. Durante su etapa como jugador rojiblanco el uruguayo sufrió numerosas lesiones musculares, y desde su aterrizaje en La Coruña no ha tenido percance alguno. Algo parecido le ha sucedido a Lemar. Durante el lustro que vistió la camiseta rojiblanca se contabilizan una decena de percances musculares. El año pasado, cedido en el Girona, el centrocampista francés se lesionó una vez. En el Elche, también cedido por el Atlético, no ha causado baja en lo que va de curso 2026-27. ¿Cuáles son las razones de esa diferente salud deportiva de los futbolistas en función del club en el que juegan? «Un jugador que está en un club como el Atlético, que tiene que jugar tres días por semana todo el año, con la exigencia del Atlético, está sometido a gran presión, a enorme exigencia física y mental», señala el doctor Pedro Ripoll. Y recuerda el caso de Milito, exfutbolista argentino: «Vino al Real Madrid y lo echaron para atrás en el reconocimiento médico. Lo fichó el Zaragoza y le fue fenomenal, pero va al Barcelona y al poco tiempo cae lesionado». «Es lógico que cuando la exigencia del equipo en el que militas es mayor, la tuya individual también es mayor, y entonces puedes tener mayor tasa de lesiones», añade el director del Centro Médico Ripoll y De Prado. El doctor Víctor Laínez lo tiene claro: «Hay una cosa que me molesta mucho y es que cuando hay lesiones en los equipos a quien cesan es al médico. Y el médico no lesiona a nadie, ni da patadas, ni propone programas de preparación física... Puede ayudar y decir: 'yo creo que habría que hacer un descanso aquí', pero cesan al médico, nunca al preparador físico». «No es que yo vaya contra la figura del preparador físico, todo lo contrario, pero a mí me parece que cuando hay lesiones musculares repetidas en un club, el problema viene por la preparación física. O es eso o es mala suerte, solo hay dos opciones», abunda Laínez, traumatólogo especializado en lesiones deportivas, sobre todo osteoarticulares y musculares. «Quizás lo que hay que hacer es una revisión del plan de preparación física y de las cargas que se proponen en cada momento de la temporada. Y esto se confirma cuando jugadores que se han lesionado con frecuencia se marchan a otro club y ya no se lesionan o se lesionan menos», añade. El doctor Laínez también se refiere a la influencia de la exigencia diferente que supone formar parte de la plantilla de un equipo grande: «Cuantos más partidos haces, más probabilidades tienes de lesionarte porque tienes menos tiempo de descanso, más sobrecarga, más minutos en las piernas... Cuando al músculo no le das opción de recuperarse como debe, pues la carga y la fatiga se van acumulando y al final el músculo se rompe. Y ahí sí que no es culpa ni siquiera del preparador físico». Y luego, en ese mismo escenario, está el apartado mental. La presión que se vive en los clubes de la élite mundial. «Influye y mucho -afirma rotundo Víctor Laínez—. Hay un grandísimo ejemplo, el de Iniesta en 2010. No se había lesionado nunca y ese año tuvo una lesión muscular que casi le cuesta ir al Mundial que acabamos ganando con su gol. Aquella lesión muscular ocurrió después de sufrir la muerte de su amigo Dani Jarque. Pienso que eso influyó mucho en él, pues creo recordar que era su primera lesión muscular». «Esos factores psíquicos son importantes, claro. La imagen del estrés sería la de alguien apretando los dientes. De hecho, cuando alguien nota estrés dice: 'estoy tenso'. Y en esos momentos el nivel de contractura y tensión muscular es mucho más grande», concluye. Jon Pérez, preparador físico del Peñíscola, equipo de la Primera división de fútbol sala, lo resume en tres conceptos: «Intensidad, concentración y estrés». Y apela también a la diferencia que supone jugar en un equipo «con gran carga de partidos, que juega cada tres días y que, por tanto, tiene mucho menos tiempo de recuperación». «El músculo se puede resentir, los jugadores tienen que hacer largos viajes y luego está el estrés que afecta a las relaciones hormonales. No es lo mismo luchar por un objetivo de equis puntos que estar obligados a ganarlo todo», explica Pérez. Con todo, Pedro Ripoll, traumatólogo y colaborador de ABC, tiene una visión optimista de la situación médica del Atlético: «En este momento, el número de jugadores lesionados es similar al año 24-25. En la temporada pasada hubo un incremento muy importante de lesiones musculares, pasaron de 16 a 29. Y este año llevamos ocho, de las cuales solo dos son significativas».