Una malla de acero contra los drones: KnitMesh propone una barrera física que protege instalaciones sin electricidad ni inhibidores

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El uso creciente de drones en el ámbito militar está obligando a replantear la protección de las bases, las instalaciones logísticas y otros lugares estratégicos. Su reducido tamaño, su coste relativamente bajo y la posibilidad de utilizarlos contra objetivos de todo tipo han convertido a estos sistemas en un desafío para las fuerzas armadas y los responsables de seguridad.Frente a esta amenaza, la industria está explorando alternativas que vayan más allá de la detección por radar y la neutralización electrónica. Una de estas propuestas viene de parte de KnitMesh Technologies, una compañía británica que busca reforzar la protección de infraestructuras mediante una solución tan sencilla como práctica: una barrera de malla metálica diseñada para dificultar el acceso a los drones.Protección sin energía eléctrica frente a las incursiones de drones Esta malla pesa aproximadamente 1,5 kilogramos por metro cuadradoEl sistema, denominado DroneStop Counter-UAS Shield, fue presentado en Londres durante la conferencia Counter-UAS Homeland Security Europe. Su planteamiento se distancia de las tecnologías que intentan controlar o interrumpir el funcionamiento de un dron mediante señales electrónicas. En su lugar, apuesta por incorporar una protección física alrededor o por encima de los elementos que necesitan mantenerse a salvo. La idea es añadir un obstáculo físico a las medidas de seguridad que ya se utilizan en las instalaciones militares y estratégicas.Este enfoque responde a una cuestión muy importante en la defensa contra drones: detectar una amenaza no siempre equivale a impedir que alcance su objetivo. Los radares y otros sensores pueden contribuir a identificar y seguir una aeronave, mientras que los sistemas de guerra electrónica pueden intentar alterar su funcionamiento. No obstante, contar con una protección física adicional permite abordar el problema desde otra perspectiva. En lugar de depender exclusivamente de la capacidad para identificar o neutralizar el apartado a distancia, se busca reforzar directamente el entorno del activo protegido. El "muro antidrones" de la Unión Europea podría empezar a funcionar antes de lo que pensamosKnitMesh Technologies pretende aprovechar esto para posicionar DroneStop como un componente dentro de más de una arquitectura de seguridad multicapa. La empresa no plantea su solución como un sustituto de los sistemas que se usan habitualmente, sino como una medida que puede ayudar a reducir la vulnerabilidad de determinados emplazamientos. Su funcionamiento pasivo constituye uno de sus puntos fuertes: la malla no necesita electricidad ni depende de la emisión de señales para actuar como barrera. Este sistema ofrece protección física contra dronesQue no dependa de ninguna fuente de energía es muy interesante en entornos donde se considera prioritario mantener una protección física permanente. También evita que la función básica de la barrera dependa de los mismos recursos electrónicos empleados para otros sistemas de defensa. Ahora bien, su utilidad concreta estará condicionada por las características de cada instalación y por las amenazas frente a las que se diseñe la protección. DroneStop se basa en una malla tejida de acero inoxidable de alta resistencia. Su versión estándar utiliza acero inoxidable 304L y tiene un peso aproximado de 1,5 kilogramos por metro cuadrado. Para proyectos que requieran otras propiedades, KnitMesh ofrece también variantes fabricadas con acero inoxidable 316L y Duplex. Además, es posible incorporar refuerzos de UHMWPE (un polietileno).Detrás de esta iniciativa se encuentra una empresa con una larga trayectoria de fabricación de materiales metálicos especializados. KnitMesh Technologies comenzó su actividad en 1957 y ha desarrollado soluciones para sectores tan diversos como la automoción, la gestión térmica y la producción de hidrógeno, por poner algunos ejemplos.