Más de un mes después del inicio del curso escolar, la crisis de las 'vetlladores' en la escuela catalana sigue sin resolverse por completo. Las quejas de las direcciones y las familias han surtido efecto y la situación ha mejorado -las profesionales han ido llegando con cuentagotas a los centros tras infinitas gestiones-, pero el problema persiste. En algunas escuelas este martes aún quedaban plazas por cubrir, mientras en otras ya se han producido las primeras bajas y renuncias voluntarias, atribuidas a la precariedad laboral del colectivo (jornadas de pocas horas, salarios bajos y una gran responsabilidad, como es atender a niños y niñas con necesidades especiales), lo que ha supuesto volver a empezar.Seguir leyendo....