Andrés González, economista, y el problema del alquiler en España: «Mientras la gente cobre nóminas del año 2000 con el coste de vida de hoy, las cuentas no van a salir jamás»

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España vive sumida en una crisis inmobiliaria constante. Sin embargo, el problema es aún mayor si se tiene en cuenta solo el mercado del alquiler, cuyo estado ha superado en gravedad al mercado de compra y venta. Por ello, urge tomar decisiones que aplaquen de una vez por todas la escasez de vivienda y, sobre todo, el incremento de los precios. Sin embargo, hay que poner más datos encima de la mesa para medir con exactitud cómo de grave es la situación que ha explotado en la recta final de 2026 y que promete ir todavía a peor durante el próximo año. Hay un diagnóstico que subyace de la mayoría de preocupaciones que tiene hoy en día el ciudadano medio. El conflicto no está solo en que los alquileres o los precios de compra suban, o que la cesta de la compra cada vez sea más difícil de llenar. Lo que se esconde detrás de todo este tipo de síntomas es que los sueldos llevan décadas estancados. O, al menos, no suben al mismo ritmo que lo hacen todo este tipo de gastos de primera necesidad, el IPC o la inflación. Así lo denuncia Andrés González, experto económico y fundador de 'La pizarra de Andrés', quien aporta un dato que es alarmante. «Que el 69% del sueldo se te vaya en el alquiler no es solo un problema de vivienda. Es un problema de lo poco que cobramos». Cifras que realmente alertan. Sin embargo, los españoles ya saben cómo están su bolsillo y su entorno a grandes rasgos. Por ello, Andrés ofrece una perspectiva diferente: la de la comparación con el resto de Europa. Un contraste muy interesante, ya que desde el Gobierno no se ha parado de repetir que la economía española crece por encima de la media de la Eurozona y que es una de las actuales locomotoras del 'Viejo Continente'. No obstante, el experto lo tiene claro. «La comparación con Europa asusta: en el norte, la gente se gasta un tercio de lo que gana en pagar su piso. En España nos dejamos casi el 70%. Y el debate de siempre ya nos lo sabemos: echarle la culpa a los caseros, decir que van a topar precios o prometer pisos públicos que nadie verá hasta 2035». Para detallar aún más este problema, Andrés González toma como referencia dos países en los que el coste de vida siempre ha sido tradicionalmente alto, pero cuyas economías son conocidas por su amplio y contrastado potencial. En Suiza, el alquiler es, de media, unos 1.000 euros más caro que en España. De los 2.100 euros en el estado helvético a los 1.100 euros en territorio nacional. Sin embargo, el salario medio en Suiza es de 6.500 euros por los 1.600 euros actuales de España. El otro caso es Noruega, donde el alquiler medio se sitúa en los 1.500 euros, pero donde el salario es de unos 4.400 euros. Por lo tanto, su situación también es mucho más holgada. «En Suiza o Noruega los pisos no son baratos. Al revés, son carísimos. La diferencia es que tienen empresas potentes de industria o tecnología que pueden permitirse pagar nóminas de 4.000 o 6.000 euros». Por ello, para Andrés González, el primer problema que debemos solucionar es el de los salarios. «Los sueldos no se mueven». Sin embargo, los precios y los gastos sí. Por ello, luchamos en una guerra atómica con armas del medievo. «Si descuentas la inflación, en España cobramos prácticamente lo mismo que hace 25 años. Ganamos lo mismo, pero todo cuesta el triple». Y así es imposible salir de la rueda de la crisis y prosperar. Además, en España hay otro problema según este especialista en mercados. Si nuestro salario ya de por sí es bajo, lo es todavía más por la gran diferencia que hay entre lo que se percibe como sueldo y el coste real que tiene cada trabajador para la empresa. «La distancia entre lo que a una empresa le cuesta tu puesto y lo que te llega limpio a la cuenta a fin de mes es cada vez más grande». Con este diagnóstico, aunque se utilicen paliativos, el conflicto siempre va a ser el mismo. «Puedes topar los precios todo lo que quieras», asegura respecto al mercado del alquiler. «Pero mientras la gente cobre nóminas del año 2000 con el coste de vida de hoy, las cuentas no van a salir jamás». Por ello, para Andrés el contexto actual es de un ultimátum total que nos devalúa como nación segundo a segundo. «O empezamos a generar riqueza y mejores salarios, o nos acostumbramos a ser cada día un poco más pobres».