Ada Colau quiere que la izquierda alternativa se una. Y, para eso, está dispuesta a que el Frente Amplio cambie de nombre, a renegociar las listas electorales e incluso a dejar de ser la candidata a la Presidencia del Gobierno. A poco más de 48 horas de que finalice el plazo para registrar coaliciones de cara a las elecciones generales del 29 de noviembre, la exalcaldesa de Barcelona ha puesto sobre la mesa una oferta que pretende sortear algunos de los obstáculos que separan a Podemos de las cuatro formaciones que impulsan el nuevo proyecto. Pero la respuesta de los morados no apunta, por ahora, a un acercamiento. Su líder, Ione Belarra, insiste en las primarias y reivindica el acuerdo alcanzado con Esquerra Republicana (ERC) para hacer campaña con Irene Montero y Gabriel Rufián. El movimiento de Colau no es, sin embargo, una renuncia efectiva a liderar, sino de una disposición a apartarse si otra figura reúne mayores apoyos. "Si se suman más formaciones a Frente Amplio y hay otra persona que genera más consenso que mi candidatura, adelante", aseguró este miércoles en TVE. Sus palabras llegan apenas dos días después de que Izquierda Unida, Más Madrid, Movimiento Sumar y comunes acordaran proponerla como candidata a la Presidencia del Gobierno. Una nominación que ella agradeció pero que no ha confirmado de manera formal, a la espera de lo que ocurra en las próximas horas. Las cuatro organizaciones justificaron entonces su elección al considerarla una figura capaz de concitar consensos y aprovecharon la ocasión para invitar a Podemos a incorporarse. Desde el anuncio de la convocatoria electoral, se había impulsado el nombre de Colau como la persona que podía acercar a los de Belarra al acuerdo tras una legislatura marcada por la ruptura en el Congreso y destacaban la fluida relación entre ambas partes. Es más, Colau ya había empezado a negociar con Podemos cuando se conoció que habían alcanzado un acuerdo con ERC para integrarse en su candidatura en Cataluña. Un movimiento que ha provocado malestar en todas las organizaciones del Frente Amplio, pero especialmente en los comunes.La respuesta de Podemos a las palabras de Colau ha llegado de la mano de Ione Belarra. En declaraciones también a TVE, la dirigente morada ha reivindicado el acuerdo de colaboración con ERC, que permitirá a Gabriel Rufián participar en actos electorales junto a Irene Montero fuera de Cataluña, mientras que Podemos apoyará a los republicanos en territorio catalán. Sin embargo, la posición del republicano no es fácil, puesto que él mismo había defendido a lo largo de su gira la necesidad de que las izquierdas se unieran para poner más difícil un gobierno del Partido Popular y Vox.En la citada entrevista, Belarra señaló que su formación se encuentra cómoda con ese entendimiento y subrayó que Podemos ofreció celebrar unas primarias abiertas para decidir el liderazgo de una candidatura conjunta. Sin embargo, también sostuvo que esas primarias no fueron necesarias para el acuerdo con ERC porque no había debate sobre la posición en la que debía estar cada organización y defendió que Montero y Rufián representan el proyecto con el que su organización quiere concurrir a las elecciones. La oferta de Colau no parece, por tanto, haber provocado ningún cambio en Podemos. Belarra mantiene que los teléfonos de su organización están abiertos y que la mano sigue tendida hasta el último momento, pero continúa defendiendo el proyecto político construido alrededor de Montero y Rufián. Preguntada por la posibilidad de que la exministra también renuncie a su candidatura para facilitar el acuerdo, la líder de Podemos evitó anunciar una cesión equivalente a la planteada por Colau.Ahí reside una de las principales diferencias entre ambas propuestas. Mientras la exalcaldesa de Barcelona plantea revisar las condiciones del Frente Amplio para facilitar una confluencia, Podemos reivindica sus propios mecanismos para elegir candidaturas y el entendimiento que ya ha sellado con ERC. Las dos partes aseguran querer ampliar las alianzas, pero no han acordado el procedimiento para hacerlo. La disposición de Colau a revisar su candidatura y el nombre de la coalición ha introducido, además, un nuevo elemento de incertidumbre dentro del espacio que acaba de designarla y algunos dirigentes reconocen a infoLibre que no conocían de antemano el ofrecimiento de la exalcaldesa y hay cierto malestar por ello. En su entorno, sin embargo, aseguran que no ha sido “una huida hacia delante” y que buscaba “dejar en evidencia” a quien no quiere la unidad.Su disposición a ceder se interpreta desde dentro como un intento de despejar vetos personales y trasladar el debate hacia las condiciones políticas del acuerdo y aunque muchos ven con preocupación la mala imagen que se está trasladando a la opinión pública, otras fuentes subrayan que el hecho de esperar hasta el final es “habitual” en estos casos. “Quedan pocos días, hay que mover piezas. Si el espacio permanece inerte, podemos llegar a las 00:05 del sábado sin coalición y sin líder”, señalan fuentes del Frente Amplio.El movimiento llega cuando las cuatro organizaciones todavía negocian distintos puestos de las listas y acaban de acordar que Emilio Delgado encabece la candidatura por Madrid. En el acto que compartió con Rufián en febrero en la capital, el portavoz adjunto de Mas Madrid defendió explorar fórmulas de cooperación que no dependieran exclusivamente de las estructuras partidistas, rechazando una “sopa de siglas” forzada.Mientras tanto, Frente Amplio continúa preparando su puesta de largo. La coalición ha presentado este miércoles su imagen, su logotipo y su página web y mantiene previsto para el sábado 17 de octubre su primer gran acto en Madrid. La cita tiene especial relevancia porque se celebrará un día después del cierre del plazo para registrar coaliciones, cuando ya debería estar definido qué partidos concurrirán juntos y cuáles lo harán por separado.En este contexto, la posibilidad de alcanzar acuerdos electorales parciales en determinadas circunscripciones, sin necesidad de confluir en Madrid y Cataluña, comienza a perfilarse como una de las alternativas que contempla el entorno de Podemos para evitar una ruptura completa con Frente Amplio. Esta fórmula ha sido defendida públicamente por Pablo Iglesias, fundador del partido, que el lunes sostuvo en TVE que la izquierda no perdería necesariamente representación por concurrir dividida en Madrid. Su argumento se apoya en las características del sistema electoral: en las circunscripciones que reparten un mayor número de diputados, como Madrid y Barcelona, la proporcionalidad es mayor y la división del voto suele penalizar menos que en las provincias pequeñas.La propuesta permitiría a Podemos preservar su propia candidatura en Madrid, donde Frente Amplio ya ha designado a Emilio Delgado como cabeza de lista, y mantener en Cataluña el acuerdo alcanzado con ERC, que contempla la incorporación de representantes morados a las listas republicanas y la participación de Gabriel Rufián en actos de campaña de Irene Montero fuera de esa comunidad. A cambio, las distintas organizaciones podrían explorar candidaturas conjuntas en provincias que reparten pocos escaños, donde competir por separado dificulta más alcanzar representación. Se trataría de una unidad electoral a distintas velocidades, adaptada a cada territorio y sin obligar a todas las formaciones a compartir una misma papeleta en el conjunto del Estado.Esta vía también encaja con las declaraciones de Irene Montero, que este martes descartó que Podemos se integre en Frente Amplio, aunque dejó abierta la posibilidad de alcanzar otras fórmulas de colaboración. “Nosotras tenemos un acuerdo con ERC y vamos a trabajar, hacer equipo con Gabriel [Rufián] y eso está abierto a que se incorpore quien quiera”, aseguró en TVE. En la misma línea, Belarra ha reivindicado el tándem Montero-Rufián como el núcleo de su proyecto político y ha invitado al resto de formaciones a sumarse a esa alianza. La posición supone, en la práctica, invertir los términos de la negociación.La incógnita es si esta fórmula territorial puede traducirse en acuerdos concretos antes de que expire el viernes el plazo para registrar coaliciones. Aunque no consta todavía un pacto cerrado ni una relación definitiva de provincias en las que las formaciones concurrirán juntas. Esta alternativa permitiría preservar las estrategias diferenciadas de Podemos y Frente Amplio en sus principales plazas electorales, pero dejaría sin resolver la aspiración de Colau de construir una candidatura compartida en todo el Estado y podría generar también confusión en el electorado.El otro elemento que condiciona las negociaciones es Esquerra Republicana. Colau aseguró que también podría alcanzar acuerdos con ERC, una posibilidad que considera compatible con el mantenimiento de la identidad de los republicanos. Sin embargo, la dirección del partido encabezado por Oriol Junqueras ha reiterado que no participará en una coalición que suponga diluir sus siglas.El portavoz republicano Isaac Albert fue explícito este martes al descartar la incorporación de su partido a Frente Amplio. La dirección de ERC defiende que el acuerdo con Podemos permite colaborar electoralmente sin renunciar a una candidatura propia en Cataluña y considera que esa fórmula preserva su autonomía política. Según ha podido saber infoLibre, ERC está a la espera de recibir una propuesta concreta de los comunes para el 29N.En una entrevista en TV3, Colau explicó este miércoles que nunca pidió a Rufián abandonar ERC para asumir un liderazgo estatal. Según aseguró, podía haber desempeñado ese papel conservando su militancia y la identidad de su formación. La exalcaldesa también recordó que existen precedentes de coaliciones en las que los partidos mantienen sus propias marcas. El debate no es menor dentro de ERC, ya que Rufián ha reclamado públicamente que republicanos y comunes negocien en Cataluña y ha defendido que no tiene sentido promover acuerdos amplios en el conjunto del Estado y descartarlos en su comunidad. La dirección, sin embargo, mantiene una posición diferente: preservar una candidatura republicana propia y no incorporarse al Frente Amplio.Con todos estos frentes, las horas avanzan y el viernes termina el plazo para registrar coaliciones electorales, aunque todavía podrían producirse negociaciones sobre otros mecanismos de colaboración. De momento, Frente Amplio tiene cuatro organizaciones impulsoras, una candidata propuesta para la Presidencia del Gobierno y un cabeza de lista acordado por Madrid al que podría acompañar Montero como número dos, según aseguran fuentes de la organización a este periódico. Podemos, por su parte, ha optado por reforzar su entendimiento con ERC mientras celebra sus propias primarias. La oferta de la exalcaldesa despeja al menos una incógnita: su continuidad al frente de la candidatura no es, según sus propias palabras, una condición irrenunciable. Lo que sigue sin resolverse es si Podemos está dispuesto a negociar una fórmula distinta de la que ya defiende con ERC y si los partidos del Frente Amplio aceptarían las condiciones que plantean los morados. A falta de dos días para cerrar las coaliciones, todo está abierto.