Los cangrejos de Nikumaroro podrían explicar la ausencia de restos de Amelia Earhart: una expedición vuelve a buscar su avión

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¿Qué ocurrió con Amelia Earhart después de desaparecer sobre el océano Pacífico en 1937? Casi nueve décadas después, su destino continúa siendo una incógnita. Ahora, una nueva investigación en la remota isla de Nikumaroro, en el Pacífico central, pretende arrojar luz sobre una de las desapariciones más famosas de la historia de la aviación. Los científicos buscan posibles restos del avión que pilotaba la aviadora estadounidense, pero el lugar de la investigación esconde una particularidad que ha despertado tanto curiosidad como inquietud: sus enormes cangrejos cocoteros, unos animales que podrían haber desempeñado un papel inesperado en el desenlace de esta historia.La expedición llegó a la isla el 12 de octubre, tras una travesía marítima de cinco días y unas 830 millas náuticas (unos 1.530 kilómetros). El equipo, respaldado por la Universidad de Purdue y el Archaeological Legacy Institute, centra sus esfuerzos en una formación identificada mediante imágenes satelitales y bautizada como objeto Taraia. Su aspecto ha llevado a plantear que podría tratarse de los restos del Lockheed Electra 10-E, el avión con el que Amelia Earhart intentaba completar la vuelta al mundo. Para comprobarlo, los investigadores tienen previsto estudiar la laguna mediante sonar, magnetómetros y equipos de dragado. No obstante, cuando termina la jornada, regresan a un barco en lugar de acampar en tierra firme. La presencia de los cangrejos cocoteros es una de las razones de esta decisión.La sorprendente relación entre los cangrejos cocoteros y el misterio de Amelia Earhart Un cangrejo cocoteroEstos crustáceos, cuyo nombre científico es Birgus latro, son los artrópodos terrestres más grandes del planeta. Pueden alcanzar cerca de un metro de envergadura y poseen unas pinzas capaces de ejercer una fuerza considerable. Aunque su dieta incluye cocos y otros frutos, no son exclusivamente vegetarianos: también se alimentan de animales muertos y pueden capturar pequeñas presas. Su comportamiento carroñero ha alimentado una hipótesis tan perturbadora como difícil de demostrar: que Amelia Earhart sobreviviera a un aterrizaje forzoso, quedara abandonada en Nikumaroro y muriera allí, dejando un cuerpo que los cangrejos habrían consumido y cuyos restos podrían haber dispersado.La idea adquiere más fuerza si tenemos en cuenta un descubrimiento realizado en la isla en 1940. Aquel año aparecieron trece huesos humanos, entre ellos un cráneo, que inicialmente se relacionaron con la aviadora desaparecida. Los primeros análisis médicos atribuyeron los restos a un hombre europeo de baja estatura, una conclusión que posteriormente ha sido cuestionada por algunos antropólogos. Como no se ha podido establecer de manera definitiva la identidad de la persona a la que pertenecían, los huesos siguen siendo una pieza controvertida del rompecabezas. Estas son solo algunas de las mujeres más importantes de la historiaTambién llama la atención la escasa cantidad de restos recuperados. Un esqueleto adulto está compuesto por 206 huesos, pero en Nikumaroro solo se encontraron trece. Los responsables del hallazgo señalaron que los cangrejos habían dispersado muchos de ellos. Además, un experimento con el cadáver de un cerdo mostró que estos animales pueden consumir y desarticular un cuerpo. Este comportamiento demuestra que podrían contribuir a la desaparición de restos orgánicos en determinadas circunstancias, aunque no permite concluir que eso sucediera con Amelia Earhart. El último vuelo de Amelia Earhart y Fred Noonan Para comprender por qué los investigadores siguen buscando en esta isla, es necesario regresar al verano de 1937. Amelia Earhart y su acompañante, Fred Noonan, llevaban recorridos aproximadamente 32.000 kilómetros cuando emprendieron el tramo hacia la isla Howland. La aviadora ya había conseguido importantes hitos, entre ellos cruzar el Atlántico en solitario y volar desde Hawái hasta el territorio continental estadounidense. Su viaje alrededor del mundo prometía consolidar aún más su lugar en la historia, pero el 2 de julio desapareció junto a Nooan cuando ambos intentaban alcanzar su destino.La explicación más aceptada sostiene que el avión se quedó sin combustible y terminó hundiéndose en aguas profundas. Esta es la principal hipótesis que mantiene el gobierno estadounidense. No obstante, otros investigadores consideran que el avión pudo alcanzar Nikumaroro, situada a unas 350 millas náuticas de Howland (unos 648 kilómetros), y aterrizar sobre su arrecife coralino. Entre los argumentos que respaldan esta posibilidad figuran unas transmisiones de radio que algunas personas afirman haber escuchado durante las noches posteriores a la desaparición, aunque su origen no ha quedado demostrado de forma concluyente.Esta búsqueda tampoco es nueva. En 2019, el explorador submarino Robert Ballard, conocido por localizar los restos del Titanic, encabezó una expedición para investigar las aguas próximas a Nikumaroro. Mientras su equipo examinaba el entorno marino, especialistas en arqueología rastreaban la isla en busca de señales de la aeronave. Aquellos trabajos no consiguieron resolver el misterio, pero contribuyeron a mantener viva la investigación.